Por Rvdo. Martin Diaz 

La escalada de violencia en el Triángulo Norte va en aumento, al mismo tiempo que los intereses geopolíticos de las grandes potencias se concentran cada vez más en la región centroamericana, en este sentido el gobierno estadounidense ha realizado una mayor inversión en la guerra contra las drogas concentrada en los tres países que conforman el Triángulo Norte (Honduras, Guatemala y El Salvador).

Sabemos que la violencia prospera cuando existen mercados clandestinos, comercio ilegal y cuando el Estado responde exclusivamente con medidas represivas, sin embargo, en la región y en especial en El Salvador las causas y consecuencias de la violencia suelen ser erradas, imprecisas y posiblemente hasta adulteradas.

En los últimos años los carteles del narcotráfico se han articulado poco a poco e interconectado en una red global diversificada que trasciende las fronteras y vincula negocios de toda clase. Ante esta situación los Estados han establecido, en el marco de las Naciones Unidas, un régimen internacional para el control de drogas. Sin embargo, sus resultados como señala Tokatlian (2010:44) “han sido negativos, nocivos y paradójicos (…) Han sido negativos porque no se ha afectado el poder de los traficantes ni ha mejorado las condiciones socioeconómicas en las zonas en las que se aplica, ni tampoco ha tenido un impacto sobre la disponibilidad, la calidad o el precio de las drogas.

Han sido nocivos porque han creado un ciclo vicioso que el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que alrededor de 8% de la economía mundial corresponde a dinero vinculado al tráfico de drogas, a la fuga de capitales o a la evasión de impuestos (Mesa, 2007:46). Simplemente conlleva al traslado de las áreas cultivadas y a una reorganización del negocio”.

Descargar Informe Completo: Violencia y Narcotráfico en El Triángulo Norte: Un Debate Pendiente

Publicado por IDPC 

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