Está por cumplir 24 años y tiene 19 meses de haber sido ordenado como presbítero protestante. En un país tan conservador como El Salvador, Martín Díaz ha enarbolado banderas como la despenalización del aborto y la regulación de la mariguana, y las mil 200 personas que aglutina su iglesia han enfilado baterías contra las semillas de Monsanto a quienes acusan de comercializar productos dañinos para la población. Estudió en Alemania, en Nicaragua y en Argentina. “En Buenos Aires, un obispo gay me ordenó bajo sucesión apostólica. Para nosotros no importa la orientación sexual de los obispos”, asegura, como para dar muestras contundentes que él no es un religioso común y corriente, al menos no como los que la feligresía salvadoreña está habituada a ver. Díaz fue por un tiempo miembro de la iglesia luterana, pero luego se salió y fue ordenado presbítero protestante bajo la Misión Sacerdotal Tercermundista (MST), con sede en Buenos Aires, Argentina.

La Iglesia Evangélica Protestante de El Salvador (IEPES) que Martín Díaz fundó pertenece a la International Drugs Policy Consortium, institución con la que también trabaja la Open Society Foundation, y que es una entidad consultiva de Naciones Unidas en materia de combate al narcotráfico. En El Salvador, hace poco, Díaz organizó una marcha en la que cientos de jóvenes desfilaron por las calles para pedir que el consumo de mariguana se regule para beneficio del país. “La gente nos descalifica por pura ignorancia”, dice. Díaz también fundó el bloque denominado Iglesias Unidas por la Igualdad a la que pertencen unas siete organizaciones religiosas y entre sus luchas está acompañar a las comunidades de Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales (LGBTI), a las comunidades indígenas ancestrales y otras minorías.

Es una pérdida de tiempo preguntarle a Martín Díaz si concibe la religión como una expresión política. “En la iglesia se pide que te quités el sombrero, pero no la cabeza”, dice. Cuenta que no se ordenó como sacerdote católico porque en el Seminario Menor Diocesano le prohibieron que se hablara de política y de monseñor Óscar Arnulfo Romero, luego intentó con los jesuitas pero dice que se dio cuenta que aquel tanque de pensamiento teológico de los años 80 con Ellacuría y los jesuitas murió con la masacre del 89. Díaz cree que El Salvador comenzó a quedarse a la saga del pensamiento teológico en la región centroamericana desde entonces.

Hijo de una madre católica no practicante y un padre ateo-comunista, Díaz dice haber tomado los caminos de Dios por algo incomprensible, y que junto a los frutos cosechados hay costos que con mucho gusto está dispuesto a soportora. “Creo que seguir los caminos de Jesús implica tomar riesgos por las demás personas”, dice.

Nos recibe en el café con una laptop y dos acompañantes. Viste de negro, con un cuello clerical. Sonríe, siempre sonríe, desde que nos estrecha la mano.

¿Está bien si te decimos pastor luterano?
Yo soy presbítero…Es como que te diga, eh… (tarda tres segundos) eh… no sé con qué compararlo… Es que está difícil hacer una analogía con otra profesión, pero presbítero son todos los ministros de distintas religiones porque también un sheik puede verse como un presbítero, un sacerdote católico también, con la diferencia que a estos se les dice normalmente padre, y a los protestantes se les dice reverendo.

Sos reverendo, ¿entonces?
Sí, pero o sea, el título oficial es presbítero, y tradicionalmente al presbítero protestante se le dice reverendo.

¿No se te puede decir padre tampoco?
Sí, pero no es la costumbre.

Tu iglesia es la Iglesia Evangélica Protestante de El Salvador ¿Cómo surgió?
La IEPES es parte de la Misión Sacerdotal, que es una misión que surge en Suramérica, de distintas comunidades emergentes. Vinimos como representantes de esa misión en diciembre de 2012 desde Buenos Aires e hicimos todo el proceso legal para tener personería jurídica. La nuestra es una iglesia unida, luterana, reformada es decir, con tradición luterana calvinista. De la reforma protestante del Siglo XVI. Varias de las comunidades emergentes que son parte de la Misión Sacerdotal nos salimos de las iglesias en las que estábamos por diferencias teológicas o por cuestiones éticas, algunos por denunciar malversación de fondos en las iglesias. Ese es mi caso. Yo estuve trabajando para la Federación Luterana Mundial, y me di cuenta de un montón de cosas que sucedían en varias iglesias de América Latina. Hice una denuncia al secretario general de la Federación, que es como el Papa protestante, y él lo que me respondió fue: “Tranquilo, dedicate a tus cosas, que nosotros nos vamos a encargar de esto”. No cambió nada.

¿Hay un “Papa” luterano?
Sí, se llama Martín Junge, es chileno, es el primer latinoamericano que preside la Federación Luterana Mundial que se creó después de la Segunda Guerra Mundial.

Si este país no es mayoritariamente protestante, sino evangélico o católico, ¿por qué tú…?
Por qué no lo hacemos más cronológico porque vamos como desordenados…

Pero contanos más antes.
Me gusta ser más ordenado en ese aspecto, soy medio metódico, ja, ja, ja.

Es que quiero conocer tu iglesia, quiero que me quede bien claro. ¿Qué es?
Me estás preguntando de mi iglesia o de cómo terminé siendo protestante, son dos preguntas diferentes, je, je.

Vaya, entonces, te enojaste con los luteranos…
Te voy a contar mejor desde el principio, ja, ja, que es más interesante. Yo desde pequeño fui acólito en la iglesia católica, y cuando entré al Seminario Menor Diocesano, por orden del obispo, quedó prohibido hablar de política y de monseñor Romero, y para mí eso era no negociable. Yo de lunes a domingo iba a la iglesia en el Hospitalito (de la Divina Providencia, donde vivió, trabajó y murió monseñor Romero) donde era acólito, y que me dijeran que no hablara de monseñor Romero… ¡por favor! En la iglesia se pide que te quités el sombrero, pero no la cabeza.

¿Qué hiciste?
Empecé a hablar con los jesuitas para entrar como junior jesuita pero al darme cuenta que todo el compromiso social histórico de los mártires que murieron en 1989, fue que una de las monjas del Hospitalito me dijo: “Si tenés vocación y querés servir a tu pueblo, hacete luterano”, ja, ja. Fui a averiguar y me hice luterano. Lastimosamente, un monseñor se dio cuenta y a la pobre monja la mandaron de castigo a Guatemala donde ni siquiera había luz ni nada para que no tuviera acceso a internet.

¿Cómo se llamaba esa monja?
Lidia.

¿No supiste más de ella?

Eso fue tipo 2007, y supe de ella hasta como en el 2012 cuando regresé aquí.

Mi mamá me decía que antes las ancianas insultaban diciendo: “luterano”. ¿Habías escuchado de eso?

Ja, ja, ja. Aquí todavía hay muchos círculos fundamentalistas, por ejemplo, de la iglesia católica. Cuando me hice luterano, los de la comunidad de la parroquia a la que iba me decían: “católico ignorante seguro protestante”. Antes era peor. En los 70, algunos pastores cuentan que en los pueblos a los luteranos misioneros los seguían tirándoles piedras.

¿Vos lo atribuís al fundamentalismo?
Sí, aquí hay una intolerancia por culpa del fundamentalismo y por el hecho que ninguna de las academias que acá enseñan teología realmente no enseñan teología. Te pongo el ejemplo de Daniela, que trabaja con nosotros. En 2013 fue la primera catedrática mujer de teología en la (Universidad) Evangélica, donde en la biblioteca ni siquiera tienen un libro básico como La Concordia, de Lutero. Simplemente, dan cuestiones devocionales, y pura dogmática. En la UCA más que nada enseñan doctrina y dogmática. En las Asambleas de Dios, a las que yo ni llamaría universidad, por el nivel académico que deja mucho que desear, que también tienen una línea puramente doctrinal. Y la Universidad Luterana, que más que en la teología, está enfocada hacia trabajo social, más diacónico. Así que ningún lugar ve realmente la parte teológica. El Salvador pasó de ser un país en Centroamérica adelantado teológicamente a ser un país atrasado. Nicaragua y Costa Rica llevan la batuta en el pensamiento teológico.

¿Éramos potencia cuando estaban los padres jesuitas en la UCA?
Y también habían otros protestantes que daban clases en la UCA. Esa calidad académica se perdió.

¿Y de dónde te nació esa vocación por lo religioso, por todos esos votos, por el celibato…?
El celibato, ja, ja.

¿O esas son las ventajas de los luteranos?
Los protestantes se pueden casar, las mujeres pueden ser también presbítero y tampoco importa tu orientación sexual para ser sacerdote, no hay discriminación. En eso, las iglesias de la Misión nos consideramos radicalmente inclusivas. Es más, el obispo que me ordenó a mí es un obispo gay que tiene sucesión apostólica, así como cualquier obispo católico.

Es extraño escuchar a alguien vestido como cura, con camisa negra y alzacuello clerical, con un vocabulario tan desenfadado, informal. Al reverendo Martín no le cuesta sonreír. Parece que cada una de sus respuestas va con una intención velada de botarnos esa imagen de que los sacerdotes son señores arrugados, de muchas canas y de hablar ceremonioso. Este parece un joven que, por pura casualidad, es presbítero.

Hablando de prejuicios. Supongo que antes de ser luterano también tenías prejuicios contra ellos.
Antes yo era un católico fundamentalista pero maaaal.

¿Por qué lo decís?
Antes de ser luterano nunca me hubiera imaginado sentarme con un islámico o con un evangélico a hablar tranquilamente sobre cualquier cosa, cosa que fue una de las primeras tareas que tuve dentro de la pastoral juvenil luterana: representar a la iglesia ante la comunidad islámica.

¿Y de dónde te nació ser religioso?
No sé, es la vocación, es lo que llamamos los inexhauribles caminos del Señor. De niño no me gustaba ir a la iglesia pero comencé a estudiar en un colegio donde se rezaba antes de empezar clase. Yo tenía nulos conocimientos de religión y espiritualidad, totalmente, tanto que el primer día de clases yo le pregunté a mi mamá si hacer esto (se persigna) era bueno, o esto (junta las manos, como en señal de rezo).

¿Cómo fue tu llegada a la iglesia luterana?
Yo llegué al Sínodo Luterano, pedí una cita con el obispo, me atendió, me dio un par de libros, los estudié, de ahí me confirmé e inmediatamente empecé con este rol. Fui el primer integrante del Consejo Juvenil de la Iglesia Luterana en El Salvador que no era hijo de pastor, ja, ja, ja.

Pero sí al menos hijos de personas devotas.
No, fijate, eso también es curioso. Mi mamá es una católica no practicante y mi papá ateo-comunista.

¿Y entonces?
La decisión fue mía.

 

Y ¿por qué te separaste de la iglesia luterana?
Hicimos una denuncia con un par de colegas más a nivel interno y ante la Conferencia de Obispos y de Presidentes de América Latina (Copcol).

¿Contra quién era tu denuncia?
Contra nadie en específico, porque no sé quién era el que manejaba los fondos de los proyectos sociales en los que estaba la iglesia, si no contra el hecho de saber que no cuadraban las cifras de lo que se decía que había y de lo que había. Eran varios proyectos de acá, y había anomalías bastante evidentes. Hicimos la denuncia y no pasó nada, y no quisimos quedarnos a contaminarnos en un lugar así.

Entonces había robo, sustracción de fondos…
No cuadraban los fondos por una cantidad bastante grande.

¿Cuánto más o menos?
Sería mentirte si te digo una cifra.

¿Millones o miles?
Miles, miles. Pero igual…

Vaya, pero decinos…
No me vas a sacar nombres, no voy a decir nada.

¿Por qué?
No, no, no. Es que alguna gente de esta se fue para otros países a trabajar siempre dentro de la superestructura, ya no están aquí…

¿Están robando en otra parte?
No sé, no sé, ja, ja, esperemos que no.

¿Eran salvadoreños?
Sí.

¿Se fueron después de tu denuncia?
Sí.

¿Esa es otra coincidencia?
Pero le dieron un trabajo donde manejaba más plata que el que manejaba acá. Así que bueno. Las denuncias las hicimos a nivel interno y a la semana a mí me cayó un correo de Ginebra, donde está la sede, donde me pedían un número de cuenta para depositarme una equis cantidad de dinero. Era chantaje…

¿Cuánto dinero?
… Y a otro colega le ofrecían una beca para un doctorado. Obviamente, lo rechazamos, era más que obvio que la primera reacción después de la denuncia era esa.

¿Pero quiénes ofrecían ese dinero?
El correo venía de Ginebra, y solo pedían el número de cuenta. Obviamente solo decía que iba a haber un depósito, pero no había un por qué ni nada, lo demás es pura deducción. Es muy coincidente. Así que ahí fue que se dio el quiebre.

Abandonamos el tema con la promesa interna de volver a ello más tarde. Parece grave la denuncia, pero el rechazo del reverendo a detallar más el caso es evidente. Nos preguntamos si en efecto fue eso lo que motivó a Martín a abandonar la iglesia, una decisión que tomó después de su paso por Buenos Aires.

¿Cómo fue tu estadía en Buenos Aires?

Después de hacer la denuncia, a Buenos Aires donde estábamos llegó una teóloga reconocida que se llama Nancy Bedford, que es catedrática de un seminario bastante prestigiosa de Estados Unidos, y llegó a dar una conferencia sobre uso y abuso de poder en la iglesia. Nos cayó como anillo al dedo, y como a la semana nos cayó la fichita de todo lo que había dicho: la conclusión era que no tiene sentido que la nueva generación de teólogos y presbíteros trabajen por una estructura –ella ponía el ejemplo de una pared– pintándola, repellándola si igual se va a caer. Nancy decía que el hecho de que estén surgiendo nuevas comunidades emergentes, cristianas, significa que el movimiento de Jesús sigue vivo. Esas dos ideas nos impulsaron a nosotros de dar el paso de fundar la IEPES por un lado.

¿Y si yo quisiera fundar una iglesia qué hago?
El proceso es tedioso y burocrático, pero yo sí siento que nos salió rápido la personería, porque hay otras iglesias del bloque de Iglesias Unidas por la Igualdad de aquí de El Salvador que tienen varios años trabajando por sacar su personería y no se las han dado. Son comunidades que tienen pleito bastante fuerte con algunas comunidades bastante poderosas de la iglesia católica. Y nosotros no representamos ninguna amenaza a ningún grupo fundamentalista.

Cualquier iglesia alternativa es una amenaza, ¿no?
No sé hasta dónde.

¿Y esas Iglesias Unidas por la Igualdad qué son?
Somos un bloque de comunidades aquí en El Salvador que estamos apoyando a las comunidades LGBTI, a las personas que usan drogas, a las minorías, a las personas más excluidas de la sociedad.

¿Cuándo surgieron estas Iglesias Unidas por la Igualdad?
Por el caso de Beatriz. Nos unimos todas las iglesias que nos logramos identificar en ese momento. No habíamos tenido un punto de encuentro y no había pasado nada que nos visibilizara y por tanto no habíamos encontrado otras iglesias que fueran igual a nosotros. Hicimos los primeros pronunciamientos como iglesia para pedir que el tema no se manejara desde un punto de vista moral o dogmático si no que desde la ciencia y de la salud pública.

El caso de Beatriz es icónico: hubo muestras de fundamentalismo, manipulación mediática, presión de setores de la iglesia católica, y también de organizaciones civiles, provida y proaborto.
Sí, hubo varios compañeros, incluyéndome a mí y a varios de la IEPES, que fuimos amenazados de muerte.

¿En serio?
Mirá, a mí fue por vía telefónica, a otro compañero fue personalmente…

¿En alguna protesta?
No, en el trabajo. Llegaron y le dijeron: “Mirá, tené cuidado que te andamos viendo”, eran de una iglesia fundamentalista de la cual no voy a decir el nombre. Eran amenazas contra la integridad física de varios que andábamos luchando por ese caso. Los que nos amenazaron eran viejos. Por teléfono me dijeron: “Mirá, tené cuidado que te vamos a buscar para hacerte algo”. Y eso fue al día siguiente de la conferencia de prensa donde salimos defendiendo el caso de Beatriz, que fue la primera conferencia que hicimos como Iglesias Unidas por la Igualdad.

¿Y qué cambió en nuestro país con el caso Beatriz?
Este caso produjo que las iglesias inclusivas nos uniéramos en un bloque y que los grupos feministas y las agrupaciones por la despenalización del aborto, las agrupaciones por un Estado laico vieran que también tenían aliados en las iglesias que no eran aliados naturales. El caso unificó parte del movimiento social.

Me acuerdo que frente a la Asamblea cuando se quería prohibir los matrimonios gay había muchos grupos que no se habían visto, y después de eso se unificaron más.
Sí. En todos estos temas que tienen que ver con libertades individuales, derechos humanos, estos grupos fundamentalistas atacan, señalan o satanizan y es por puro prejuicio y por ignorancia y por desconocimiento del mensaje de Jesús, porque si realmente lo conocieran no estuvieran señalando al otro, no estuvieran persiguiéndolo ni condenándolo. Es una cuestión básica. Al día siguiente de la conferencia del caso de Beatriz, en una página entera del Diario de Hoy salía la opinión del obispo de Zacatecoluca, el pastor Toby Junior, el pastor general de la Elim, Mario Vega, tildándonos a las Iglesias Unidas por la Igualdad como seudo cristianas. Son ataques infundados. Por ejemplo, con el tema de la marcha por la nueva política de drogas, al día siguiente monseñor Rosa Chávez salía diciendo que si aprobaban este tipo de leyes liberales nos íbamos a convertir en una sociedad sin alma… Sin alma y mediocre. ¡Por favor! O sea, ahí vemos que las prácticas medievales de ocupar el miedo y la culpa como herramienta del control la siguen ocupando.

¿Qué solución proponés?

La solución está en la prevención, en la educación, en la educación sexual en las escuelas. Decir que con educación sexual vas a ser más promiscuo es ridículo: ¡¿Qué más que la televisión y todo el bombardeo publicitario que se les hace, donde se instrumentaliza la mujer, donde todo tiene que ver con el sexo?! ¡¿Cómo es que enseñar cómo cuidarse, cómo protegerse es malo?! El tema va más allá del simple hecho de decir que se respeta la vida desde la concepción. Si hasta espiritualmente el alma encarna al tercer mes, según muchas tradiciones, entonces, también hay un respaldo en ese aspecto.

Nos parece que es buen momento para tocar un tema en el que Martín también parece muy docto: la nueva política de drogas en el país. ¿De dónde surgió esta idea de exigir que se regule el consumo de mariguana en un país que mira muy mal cualquier tipo de adicción? Este tipo ha sido capaz de organizar ya marchas y movilizaciones en torno al tema y en la que han participado mayoritariamente personas jóvenes.

 

Martín, ¿tú has fumado o eres consumidor de mariguana?
Como te decía, era fundamentalista, así que yo hasta discriminaba a quienes consumían drogas. Había cheros que querían ser parte de los movimientos sociales en los que yo estaba pero yo los rechazaba porque fumaban mariguana. ¡Lo hacía sin saber! ja, ja, ja.

O sea, vos eras un gran discriminador.
¡Síii! Ja, ja, ja. Una vez rechacé hasta a mi mejor amigo.

¿Tu mejor amigo?
Sí, ja, ja. Yo le decía que no podía estar en el movimiento por eso… ¡O sea, ja, ja, ja! Pero estando en Argentina, trabajando en la pastoral juvenil, me di cuenta de que los jóvenes para hablar del tema de sexualidad, consumo de sustancias, etcétera, son muchos más abiertos, no hay mayor tabú en eso. Al ser un tema de interés a los jóvenes, y al no haber acceso a información seria sobre el consumo de sustancias, qué son y cómo consumirlas con el menor daño a tu cuerpo, nosotros comenzamos a trabajar y fundamos junto con otros colegas la pastoral de reducción de daños y riesgos. Eso fue en 2011: comenzamos a trabajar con comunidades canábicas, que en Buenos Aires están organizadas, al igual que los cultivadores…

¿Están reconocidos legalmente?
No, no. Son clandestinos. Son movimientos sin personería jurídica, pero son conocidos socialmente, tienen su local.

¿No son legales pero sí tolerados?
Sí, sí, tolerados, pero igual la Policía les hace redadas, se los lleva. Pero lo que nos impactó bastante fue que están bien organizados. No habíamos visto una comunidad tan solidaria como las comunidades canábicas, lo eran más que cualquier comunidad de iglesia. Conocimos a una chica de 16 años que recibió apoyo de esta gente. A ella la echaron de su casa porque era lesbiana, empezó a vivir en la calle, a consumir coca, y se organizó con ellos, y empezó a hacer terapia de sustitución de coca por cannabis, lo cual también implica cultivar porque además hacían terapia medicinal, y además ellos le dieron dónde vivir en una de las casas de uno de ellos para que no viviera en la calle.

¿Creés que Regina de Cardenal le daría dónde vivir a alguien?
No creo, lo dudo mucho, lo dudo mucho…

Bueno, Regina de Cardenal le ofreció a Beatriz un espacio, atención médica…
Pero no en su casa, cabal.

Lo que ustedes hacen en términos prácticos… ¿Así se justifica el consumo?
No, no, ja, ja, ja. Lo que quiero decir es que nos sorprendimos con todo eso porque teníamos prejuicios. Ellos están dentro de la Mesa Nacional por la Igualdad, que es un movimiento donde están los movimientos canábicos, los movimientos LGBTI, los afrodescendientes, todas las minorías. Una vez nos invitaron a una fiesta y ese fue el primer encuentro que tuvimos, no institucional, con ellos, y ahí los discriminados fuimos nosotros: todos creían que íbamos a juzgarlos, a querer cambiarlos, etcétera.

Es que si veo a un sacerdote en una fiesta de esas, probablemente, pensaría lo mismo.
Pero esos son los que siempre se les han acercado y los han criticado. En esa fiesta, se llegó al punto que, sin conocernos, llegó un líder del movimiento trans de Argentina que estaba vestido de diablita, que cumplía años, para decirnos: “Disculpen, no me van a volver a ver así, yo no soy así”. Imaginate el prejuicio: creía que nosotros la estábamos juzgando a ella. Entonces, costó un montón que entendieran que nosotros estábamos tratando de trabajar en reducción de daños, en la salud, en apoyarlos, en acompañarlos más que juzgarlos.

¿Qué otros prejuicios botaste?
Entender los distintos tipos de consumo que tienen las personas, y por qué consumen cannabis, es bastante interesante. La mayoría tuvieron algún problema de alcohol o mala experiencia con el alcoholismo, o lo tuvo algún familiar, entonces el alcohol y la coca son totalmente mal vistos en esos grupos. Vos vas a una fiesta de ellos o alguna cosa y no hay alcohol, si no solo jugos, comida y ya, porque el cannabis algunos lo ocupan como terapia de sustitución, otros lo ocupan porque tienen cáncer o VIH, que es el cannabis como terapia medicinal. Alejandro Cibotti es la primera persona que ha pedido amparo en su país para que el Estado lo deje cultivar cannabis para uso medicinal, con el argumento de que tiene suficientes problemas con su salud como para preocuparse que por cultivar su medicina se lo van a llevar preso. A mí me consta que estuvo postrado varios años por su enfermedad y que ante una crisis de dolor, con lo tardado que iba a ser que le administraran morfina porque había una lista grande de pacientes en espera, el hijo le llevó leche canábica. Y al no tener otra opción y al tener un dolor intenso la probó, le funcionó y como él iba a una unidad de dolor en un hospital público –aquí no hay nada de eso– tuvo que decirle al doctor lo que estaba consumiendo.

Está claro que a nivel social la prohibición en Argentina se relativiza. Esas comunidades justifican su propio consumo, se protegen entre ellos.

¿Qué los motiva? ¿La exclusión?
Primero, la criminalización. La estigmatización que produce el prohibicionismo porque se juzga a las personas que usan drogas como si fueran criminales. O sea, una cosa es un narcotraficante y otra es una persona que usa droga. No los podés poner en el mismo cuadro.

¿Qué pasa si yo no pienso así?

Si yo le pago a alguien que vende ilegalmente cannabis estoy contribuyendo a que su organización criminal siga funcionando.
Correcto. Pero las comunidades canábicas se caracterizan porque promueven el autocultivo. “Uno más que planta, uno menos que compra”, para no financiar el narcotráfico. Con la ley que tenemos actualmente, los usuarios de sustancias, la ley los empuja a financiar grupos armados porque no les permiten conseguir legalmente la sustancia, con un vacío legal tan absurdo como decir que es legal el consumo pero no la tenencia. ¿Entonces es por osmosis el consumo?

Volvamos, entonces vos eras alguien que rechazaba a los consumidores. ¿Vos consumís o no?
No. O sea.. nosotros acompañamos… o sea, el hecho es que consumir mariguana no te define como persona, sos más que eso. Aquello sería deshumanizar a la persona, cosificarla. Es como con el alcohol, pero con alguien que consume mariguana lo primero es decirle: marihuano, drogadicto, y para empezar hay que cambiar el lenguaje y los medios tienen un papel importante en ese aspecto. Ese no se llama drogadicto, se llama Gabriel. Entonces, lo que te está definiendo como persona es el padecimiento que tenés de una adicción porque es algo que vos padecés, no es algo que vos sos.

¿Dónde centrás tú la lucha por una nueva política de drogas? ¿Violencia? ¿Libertades individuales? ¿Derechos humanos? ¿O todo?
(Calla por cuatro segundos) Es un tema estratégico y de seguridad nacional que toca un montón de aristas. O sea, El Salvador es parte del Triángulo Norte [de Centroamérica] y no tocar este tema con seriedad. Basado en los hechos y la ciencia es irresponsable y es abandonar el país. Y estamos hablando de seguridad, de salud pública, y estamos hablando de economía. Una de las alertas que se le has encendido al gobierno y que para nosotros es la gota que derramó el vaso es la proliferación de sustancias prohibidas en las escuelas. Si con eso el Estado no reacciona y se hace cargo del mercado, entonces ¿qué está esperando el Estado si ni siquiera al ver que se está perjudicando a la niñez, la juventud y a los adolescentes? A nosotros nos preocupa bastante que el Estado permita que este mercado existente esté en manos de grupos criminales y organizados… Muchos podrán decir que el gobierno no está preparado para la legalización… Nosotros no estamos pidiendo la legalización, sino la regulación.

¿Ves que el Estado está preparado?
Es que los dos extremos generan problemas: la legalización completa y el prohibicionismo. Lo más recomendado académicamente y lo que se ha estudiado en muchos países que han incursionado con la regulación, es hablar de reducción de daños y riesgos. Para mí es preferible que el Estado regule un mercado que existe con sus deficiencias y con todo lo malo que pueda llegar a tener, con la mediocridad de algunos los funcionarios o la misma burocracia que crea que haya uno u otro corrupto, etcétera, pero eso es más fácil de sanear que ande un tipo en la calle armado, que le venda cosas adulteradas a la gente y que amenace la seguridad y la salud pública.

¿Qué te molesta de la legalización?

Al legalizar sería como el alcohol. Sería súper fácil sacar una licencia, hay publicidad y todo. Para nosotros no debería haber ni publicidad de alcohol, ni de tabaco, ni de sicofármacos…

Ni de mariguana.
Ni de mariguana, obviamente. No necesitan de publicidad. ¿Si La Constancia deja de hacer publicidad la gente va a dejar de tomar cerveza? No es necesaria y eso sí perjudica a las personas que tienen un menor nivel de educación. Y la regulación lo que hace es brindar licencias, un sistema controlado de calidad por parte del Estado, que ahorita podría ser responsabilidad de la Dirección Nacional de Medicamentos.

¿Al alcance de quién estaría?
Como te digo, el debate está empezando, hay que dialogar, hay que ver qué propuestas hay porque yo te puedo decir las propuestas que nosotros tenemos pero la idea es crear un debate serio.

¿Han calculado cuántos consumidores hay?
Esa es de las otras cosas básicas. En nuestro país no hay ningún estudio serio ni sobre qué es lo que se consume ni tampoco de los rangos etarios en los que se comienza a consumir, ni las sustancias con las que se comienza a consumir. El último estudio fue de 2003, creo que hubo otro de 2006 o 2007, no recuerdo, un poco más escueto. Y lastimosamente la Comisión Nacional Antidrogas ha presentado unas investigaciones que no requieren que uno sea estadístico o investigador para que uno se dé cuenta que está totalmente malhecho, da vergüenza ajena. Tenía un muestreo con un rango etario de 15 a 75 años, con el 80 % de estudiantes de universidades privadas y con 90 preguntas. ¿Qué información veraz podés sacar de eso? Y la investigación concluye… se me grabó la conclusión porque me parece absurda e increíble: “consumo de sustancias ilegales, bajo. Consumo de sustancias legales, muy bajo. Recomendación: ubicar a las personas que consumen y darles tratamiento sicológico”…

Entiendo. En tu experiencia en comunidades, ¿cómo es el consumo actual de drogas?
La División Antinarcóticos (Dan) en enero hizo una incautación de un cargamento de barriles de metanfetamina que venían de China e iba para México. A El Salvador vienen barcos con materias primas para elaborar sustancias sicoactivas. Pero decir que El Salvador es un corredor o un país de paso o de consumo y no de producción es falso. Desde 2000 para acá ya no se puede decir qué países son productores, cuáles son consumidores… porque hoy montás un laboratorio en un lugar pequeño y listo, no importa en qué país estés, necesitás solo un espacio pequeño. En cuanto al consumo nos preocupa que ha habido cambios de consumo. Por ejemplo, en Cabañas, hace algunos años, sabemos de grupos de jóvenes que ellos mismos cultivaban su cannabis y la consumían. Ahora sabemos que consumen también metanfetaminas, imaginate el salto de consumo. De autoabastecerse pasaron a juntar dinero en uno de los municipios más pobres del país para que alguien de esos jóvenes vengan a gastar $500 en metanfetaminas en San Salvador. ¿Y de dónde?

¿Y cómo te das cuenta de eso?
El problema es que no podemos ahondar. Son algunos que están organizados en algunas organizaciones sociales con las que tenemos algún contacto, de los cuales, algunos miembros consumen y nos cuentan y lo que ellos hacen y se manejan ahí. El problema es que mayor detalle de eso no podemos tener. Platicando de este tema con la Dan nos dicen que el consumo de metanfetamina se está poniendo de moda por varios deportados que vienen y que la cocinan y todo eso.

Obviamente, ustedes no saben cómo es el consumo en las discotecas de San Salvador.
No hay estudios, ese es el problema. ¿Cómo Fosalud o cualquier institución del Estado o institución privada va a decir que tiene un trabajo de prevención si no hay una base académica, números o cifras, que te digan hacia dónde apuntar la prevención?

¿Y qué más pasa en las comunidades?
Nosotros trabajamos con jóvenes en el centro de San Salvador. Ahí hay gente que es amenazada por pandilleros o por grupos que van y amenazan a las familias: “mirá, sembrame estas semillas, cuidámelas y luego me das la cosecha”. Esas prácticas se dan. Y el problema es que después a la que se llevan presa es a la pobre niña Juanita que lo único que hizo fue sembrar la planta para que no mataran a su familia ni a ella, pues. Por eso también es importante en este tema de drogas ver el tema de las ‘mulitas’, por el hecho de que se les debe considerar víctimas también porque no podemos juzgar como criminal a una persona que está amenazada de muerte y que lo está haciendo para proteger su integridad física y la de su familia.

¿Y la jefatura de la Dan se han dejado convencer? ¿Ven con buenos ojos las ideas?
Ellos están conscientes de que es necesario abrir el debate y que es necesaria hacer una tabla de cantidades de sustancias para la tenencia. El fallo de la Corte de 2006 dice que puede portarse hasta dos gramos de sustancia, pero no es lo mismo dos gramos de cannabis que dos gramos de cocaína, o sea, no podés generalizar: tiene que haber una tabla que ponga los mínimos y máximos de cada sustancia.

¿Qué reacción han tenido de otras autoridades?
Tuvimos reuniones con funcionarios públicos del ministerio de Salud, del ministerio de Defensa y del ministerio de Educación. Lo que más nos sorprendió fue que los primeros que agarraron la jugada y estuvieron de acuerdo fueron los del ministerio de la Defensa, los representantes de la marina, de la fuerza aérea y de la fuerza Armada. Estaban de acuerdo en que la persecución de los usuarios de drogas los hace gastar un montón de fondos que se podrían usar para combatir el narcotráfico. En general, los funcionarios muestran disposición.

Vos, Martín, ¿cómo enfrentás el estigma por dar rostro a este tipo de luchas tan inusuales?
Mirá, si aquí nos han amenazado por el tema de Beatriz, por el trabajo con la diversidad sexual, y por el trabajo de la política de drogas. Son temas que sabemos que tocan intereses de grupos con un poder de facto, tanto del fundamentalismo religioso como del lado del crimen organizado. Nosotros estamos conscientes que no es lo mismo trabajar la reforma de la política de drogas aquí en El Salvador que trabajarlo en Argentina, Uruguay y Paraguay, donde hay un narcotráfico importante pero es mucho más tranquilo que aquí. Somos conscientes de eso, pero como también es nuestra misión diaconal desde la pastoral juvenil y desde nuestro programa “Más info, menos riesgo”, creo que seguir los caminos de Jesús implica tomar riesgos por las demás personas.

¿Y qué te decís a vos para contrarrestar que todo mundo cree que sos un consumidor de drogas solo porque pujás por una nueva política de drogas?
Pienso que una ley que tiene menos de 100 años no puede venir a decir eliminémoslo, extingamos algo que Dios creó, algo que es de la naturaleza. Eso es antinatural, aparte si lo vemos desde el punto de vista evolutivo, dejando de lado la parte espiritual, tomando en cuenta que la espiritualidad y las sustancias sicoactivas han estado relacionadas intrínsecamente a lo largo de la historia, está también el hecho de que solo los mamíferos tenemos un sistema endocanabinoide. Y miles de años de evolución no se pueden equivocar. Primero. Y segundo, la leche materna tiene THC, ¿entonces vamos a prohibir que la mamá le dé de mamar a sus hijos? A parte, el tema de las propiedades terapéuticas del cannabis: el Estado puede ahorrarse mucho dinero en tratamiento de varias enfermedades.

¿Sabés cuánto gasta el Estado en tratamientos de adicciones?
Ese es un problema del que hasta la Asociación de Socioterapeutas se queja, que no hay ningún centro del Estado, a parte del hospital Psiquiátrico, donde alguien pueda ir. Por eso es importante que a la par de la reforma a las políticas de drogas se cree una ley de salud mental y adicciones, porque hasta ahora el Estado no se ha preocupado por la salud mental de la sociedad. Y mirá cómo estamos. La salud mental no es solo para la persona que tiene un desequilibrio, o una patología. Es algo de lo cual tenemos que preocuparnos todos, por nuestra salud mental social.

Fui a una manifestación que tuvieron para exigir una nueva política de drogas. Las fotos las publicamos en las redes sociales y la gente comentaba diciendo que los que aparecían ahí eran vagos, que teniendo tantos problemas en la sociedad por qué no se manifestaban contra los asesinatos infantiles o la prostitución de niños. La gente se pregunta si ustedes no se estaban aprovechando de este nicho de personas que de por sí ya es marginado.
Fijate que ahí hay una mala interpretación y es parte de la ignorancia que tiene mucha gente, porque el tema aborda todo eso, o sea, toca un montón de aristas. Es un tema de seguridad nacional y es un tema estratégico para el país. Al regular el mercado, generás mayor recaudación fiscal, primero. Disminuís el narcotráfico porque pierde sentido el mercado negro, si no en su totalidad, la mayoría. Esos fondos, lo que proponemos, es que se utilicen en prevención, en educación, que es reducción de demanda de sustancias… Dejar de criminalizar a las personas que usan drogas también le ayudaría a la Fiscalía, a la Corte y a la Policía, de focalizarse para realmente perseguir al narcotraficante. Y los fondos también podrían destinarse para investigar científicamente, desde una óptica de salud pública, para el tema terapéutico.

En Uruguay, ¿grupos como ustedes lograron la despenalización?
En Uruguay, la asesora principal del gobierno, que es la doctora Raquel Peyraube, es también nuestra asesora. Ella hace monitoreo externo del trabajo que estamos haciendo, también el doctor Alberto Calabrese, que es argentino.

¿Desde cuándo se conocen con ellos?
Desde antes de lo de Uruguay.

Y en Uruguay ¿cuándo fue la primera vez que surgió un Martín para hablar de esto?
Ja, ja, no lo sé.

Tú sos el primero aquí, yo nunca había escuchado a nadie hablarlo públicamente.
La doctora Isabel Rodríguez (exministra de Salud) en diciembre del año pasado dijo que había que legalizar. Nosotros proponemos la regulación, pero no dudo del conocimiento y de la sapienza de la doctora que dijo legalización. Ella sabrá por qué y confío en su criterio.

Martín, ¿qué le dirías a un padre de familia que diga: yo quiero que el Estado tenga a mi hijo lo más lejos posible de esa babosada?

Se sabe que algún día ese hijo podría conseguir la droga de manera ilegal, pero es lógico pensar que las probabilidades disminuyen si no es legal.
Al contrario, si no es legal, es más probable que tenga acceso. Para un adolescente es más fácil conseguir mariguana o cocaína que alcohol. Lo que nosotros tratamos de lograr es que el Estado le haga más difícil a los jóvenes conseguir esa sustancia.

Nota: Seis semanas después de efectuada la entrevista, Díaz llamó para informar que estaba en el Aeropuerto Internacional de El Salvador y que se iba al extranjero debido a las últimas amenazas que recibió en su contra. Díaz pidió no revelar el país al que viajaría unas horas más tarde. Las últimas amenazas, y que según dijo no denunció a la Policía por desconfiar de la institución, consistieron en seguimientos en vehículo, apuntamientos con rayos táctico y llamadas para intimidar y mencionar que atentarían contra Díaz y otros colaboradores si efectuaban una protesta frente al edificio de Naciones Unidas, en Antiguo Cuscatlán (La Libertad). Díaz asegura que se comunicó con organizaciones aliadas a nivel internacional quienes le recomendaron hablar con embajadas en El Salvador para que conocieran el hecho.

Fuente: El Faro

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