Comunicado de la Iglesia Evangélica Protestante de El Salvador por la salud de las mujeres y niñas
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Posicionamiento de la Iglesia Evangélica Protestante de El Salvador sobre la temática del aborto

 

Debido a los hechos que estamos viviendo como sociedad, debido a la complejidad del tema y las posturas antagónicas existentes, sentimos como cuerpo pastoral de la Iglesia Evangélica Protestante de El Salvador, la necesidad de manifestarnos públicamente en solidaridad con las mujeres y niñas salvadoreñas y las organizaciones que valientemente les acompañan y luchan por sus derechos y su libertad.

Como pastores y como teólogos/as nos hemos enfrentado a la temática constantemente y vemos la acuciante necesidad de respuestas por parte del Estado.

Como cristianas y cristianos consultamos La Biblia y reconocemos que la sagrada escritura hace un énfasis especial en la necesidad de ayudar a las personas pobres e indefensas. Las sagradas escrituras de otras comunidades religiosas coinciden en este principio. Jesús se preocupó de los y las más vulnerables, se reunió con excluidos y excluidas, les sanó, compartió con ellos.

A eso somos llamados como seguidoras y seguidores de Cristo: a sostener y ayudar a las personas más excluidas por la sociedad en este momento.

Resulta más que escandaloso que la mayor causa, en el mundo, de muerte en adolescentes son los embarazos precoces. Aquí en nuestro país una ley de 1998 prohíbe la interrupción voluntaria del embarazo totalmente y sin excepción. Por ende los abortos son clandestinos y se practican en condiciones de altísimo riesgo para las mujeres. Es cierto que mujeres y jóvenes adineradas se practican  abortos seguros en clínicas privadas nacionales o extranjeras. En cambio, las mujeres en situación de pobreza no tienen más opción que acudir a métodos peligrosos poniendo en riesgo su vida. Hay que tener claro que esa es la realidad de miles de mujeres y niñas en El Salvador.

La prohibición del aborto es un problema de salud pública, pero más aún es un problema de desigualdad social, económica, étnica y de género, pues impide el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de la ciudadanía en situación de vulnerabilidad.

El aborto es una situación límite para toda mujer que se lo practica. No se hace por satisfacción, sino por desesperación.

Deseamos contribuir al debate, desde una perspectiva cristiana joven y desde las inquietudes de una nueva generación.

Apostamos a la lucidez de los gobernantes, para que den un urgente tratamiento legislativo en favor de la salud.

Se trata de conseguir justicia para todas las mujeres y niñas que se encuentran en una desesperada, dolorosa e injusta situación.

Hay certeza de que los abortos clandestinos son motivo de muerte y graves secuelas. Las experiencias que hemos escuchado y acompañado espiritualmente, son escalofriantes, complejas, desesperadas.

Insistimos en la importancia de tomar conciencia sobre la necesidad de educación sexual en las escuelas. Es fundamental recuperar un vínculo sano con la propia sexualidad y reconocerla como don de Dios que requiere ser responsables.

A los pastores y obispos que apoyan el aborto inseguro e ilegal, que ignoran la salud de las mujeres, les llamamos a la reflexión concienzuda.

El Estado es laico y no debería doblegarse a la doctrina de una religión o institución. El Estado somos todas y todos, no se trata del que grita más fuerte, ni de imponerle nada a nadie: se trata de crecer en el debate racionalmente tomando los hechos como punto de partida.

Invitamos a todas las comunidades cristianas de El Salvador, y a las hermanas y hermanos que practican de otras religiones y formas de vida espiritual, a orar, reflexionar y repensar desde una perspectiva que tenga los ojos puestos en Jesús.

  1. a) Porque la oposición al aborto no es bíblica, ni es un mandato divino.

En toda la biblia hay una sola cita que apela explícitamente al aborto sin eufemismos ni nada similar, se encuentra en el pasaje del libro de Éxodo 21, 22 – 25 que trata a la mujer como propiedad del hombre, por eso él decide la multa si algún hombre golpea a una mujer embarazada y aborta. En cambio, si muere ella se paga vida por vida. En esto la Biblia es clarísima: un aborto equivale a una multa, en cambio el daño a la mujer se paga vida por vida según la ley del talión. De esto se desprende que un aborto no es equivalente a un asesinato como muchos grupos fundamentalistas religiosos, supuestamente basados en la Biblia, repiten cada vez que se expresan. Es llamativo, En toda la Biblia no hay ninguna cita relativa a la interrupción voluntaria del embarazo, pero sí hay muchísimas enseñanzas respecto al amarnos, respetarnos, ayudar al prójimo, incluir a los excluidos y proteger a los y las pobres y desvalidos. ¿Dónde se están poniendo las prioridades?

  1. b) Abogando por la prohibición y penalización del aborto se logra que miles de mujeres y adolescentes pobres mueran o padezcan graves daños a su integridad física, moral y espiritual

Para que tengamos sensatez como personas y como seguidores de Jesús de Nazaret, que decimos que somos, hay que reconocer las barbaridades que le están ocurriendo a millones de mujeres en el mundo y en el país en que vivimos, a diario.

“Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagan callar la ignorancia de los seres humanos insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.”

1.Pedro 2,15-16

¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir!

Iglesia Evangélica Protestante de El Salvador

¡Provocando Encuentros!

18/07/2016

 

1 Comment

  1. Rachel gomez dice:

    Que buen pisicionamiento de las iglesia evangelica, ayuda a la reflexión y a debatir este tema complicado y delicado especialmente para las mujeres, las niñas y adolescentes porque son las víctimas ante semejante pecado social…

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