Cada época histórica tiene su crisis sistémica y no sólo su propia técnica y su propia forma política de enfrentarla, sino también una evolución racional mediante la memoria histórica que procura no cometer los errores pasados.

Observamos que la Reforma Protestante del siglo XVI asumió su tarea teológica de forma transdiciplinar, aprovechando el caos generado por la crisis de su época, la cual llevó a los reformadores a plantearse la necesidad de una reforma constante, para la cual debieron responder a las distintas necesidades humanas contemporáneas, proponiendo de esta forma alternativas para un desarrollo sustentable para la época.

Lastimosamente, en la actualidad las iglesias que a través de sus nombres se identifican con la Reforma Protestante no mantienen el principio básico para la supervivencia de la misma. Es por ello, que actualmente las teologías encarnadas en esta reforma, se encuentran en una profunda crisis. Por si fuera poco, el contexto histórico en el que nos encontramos atraviesa una crisis sistémica que presenta todas las condiciones necesarias para un cambio paradigmático a la altura de la época y que sirva como válvula de escape para las teologías reprimidas y azotadas por el desprecio y marginación de las teologías eurocéntricas hegemónicas, surgiendo así nuevas alternativas a una misma búsqueda.

La Teología de la Vida surge ante el eminente fracaso de la Teología de la Liberación (TdL) tal y como la conocemos, esa teología que hoy para muchos ya no existe, una teología que murió luego de la caída del muro de Berlín y el inicio del neoliberalismo. En ese momento histórico nacía una nueva generación entre el auge del capitalismo y la extinción de los movimientos populares de fines del siglo XX en América Latina. Crecía una generación entrenada por un sistema que trataba de usurpar la mente, la fe y la esperanza de las personas. Una generación que ahora, vive la abrupta caída de un sistema globalizado en crisis.

Es entre esta oscuridad donde surge una luz de esperanza como lo es la Teología de la Vida (TdV). Una teología que por mucho tiempo fue anónima, hasta el día de hoy, en que nace la Expresión de la Vida 3.0 (XV3.0) de la mano de esta generación que desea expresar su fe en comunión de la humanidad a través de la vida en acción y esperanza, creando los Signos del Reino de Dios en la Tierra.

Esta (XV3.0) no es una reacción a quienes proclamaron la muerte de la (TL) o un intento de actualizarla, sino que surge de la necesidad de diferenciarse de las teologías europeas incoherentes entre su discurso y su práctica, las cuales actualmente son ¨hegemónicas¨ y marcan la vida y misión de las iglesias.

Hoy día las iglesias históricas viven una profunda crisis debido a su enraizamiento en teologías del siglo XVI, cuyos conceptos son obsoletos y responden a necesidades de hace cuatro siglos.

Reconocemos que las teologías en las que se basó la Reforma respondieron a las necesidades de fe y espiritualidad de un momento histórico coyuntural. Que las iglesias que adoptaron sus ideas fueron a su manera creadoras, motivadoras y partícipes del cambio de una sociedad que vivía en las penumbras del oscurantismo. Y que su mensaje fue revolucionario y liberador, respondiendo a las necesidades vitales de las personas, proclamando y poniendo en práctica la Buena Nueva, marcando de esta forma un quiebre en la historia.

La actual situación de crisis crea la necesidad de revisar algunos conceptos relacionándolos con la espiritualidad y experiencia de fe en la cotidianeidad, pues a lo largo de la historia muchos de estos conceptos han oprimido y siguen oprimiendo la forma comunitaria e individual de experimentar a Dios.

La XV3.0 asume como herramientas las nuevas tecnologías, ya que entiende que a través de ellas inicia un cambio paradigmático que abre los horizontes teológicos hasta ahora establecidos. Hasta Septiembre de 2011, las referencias en la red acerca de Teología Digital o similares que relacione ambos términos son escasos y son instrumentos o herramientas para capacitación teológica. Pero no encontramos aún una teología que sea interpretada a través de las nuevas tecnologías y desde un pensamiento digital, siendo este uno de los retos a las nuevas generaciones.

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