Rvdo. Martin Diaz
Iglesia Evangélica Protestante de El Salvador
Buenos Aires, Argentina.

Evangelio según Marcos 8 versos del 11 al 13

Y salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole un signo del cielo, con el fin de ponerlo a prueba. Dando un profundo gemido desde los más íntimo de su ser, dice: “¿por qué esta generación pide un signo? Yo les aseguro: no se dará a esta generación ningún signo.” Y, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta.

Gracia y Paz de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes. Que el Señor abra nuestros corazones para comprender su mensaje…

El evangelio de este domingo nos llama a reflexionar sobre los signos.

Repasemos el texto, pongámonos en la situación: Jesús estaba con sus discípulos en la región de Dalmanutá, días antes había pasado varios días enseñando, sanando y alimentando a mucha gente fuera de Palestina. Por lo que vemos, esto no le gustó nada a los fariseos. Observemos que Jesús en esta ocasión está visiblemente decepcionado y molesto, lo que muy pocas veces se ve a lo largo de los evangelios. El motivo no es la duda de los fariseos, sino su jactancia en pedir o más bien exigir un signo del “cielo”.

Sin embargo la respuesta de Jesus es tajante, contundente, enérgica. Brota de lo más íntimo de su ser con un gran suspiro y les pregunta, ¿Por que esta generación pide un signo?.

En el texto paralelo segun Mateo Jesus le responde a los fariseos…Al atardecer dicen: Va a ser buen tiempo, porque el cielo tiene un rojo de fuego, y a la mañana: Hoy habra tormenta, porque el cielo tiene un rojo sombrio. ¡Conque saben dicernir el aspecto del cielo y no pueden discernir los signos de los tiempos¡”
Y yo les pregunto a ustedes hermanas y hermanos, ¿¿por que piden un signo??…..

Examinémonos internamente y veamos si no somos acaso la representacion viva de esa generación que no reconoce los Signos del Reino en la Tierra. De esa generación que cegada por su propio ego no reconoce la trascendencia del momento en el que vive, ni del papel fundamental que cada uno juega en este momento y aun peor una generación que no asume su compromiso historico.

¿Somos acaso como los fariseos que andamos pidiendo pruebas a la Divinidad, para cumplir con nuestros compromisos con nuestros hermanos y hermanas? ¿Es decir, que todavía no tenemos una prueba lo suficientemente tangible de la existencia de Dios o de los signos de su presencia, para hacer de éste nuestro Camino? ¿Con la excusa que nos falta la prueba definitiva, nos mantenemos al margen y evitamos cualquier compromiso? ¿A quién engañamos? Pues es a nosotros a quién Jesús responde con esa firmeza, autoridad y amor que brota de lo má

s profundo de sus ser: “dice: «¿Por qué esta generación pide una señal? »”.

Hermanas y hermanos, nosotros somos una generación muy alejada de la naturaleza, una generación plástica, consumista y escéptica de la propia capacidad de percibir más allá de lo obvio.

Vivimos tiempos en los cuales la realidad supera por mucho a la ficción:

un ejemplo es la comprobación cintífica de fenómenos como la Litopanspermia, que postula que la vida se distribuye por todo el universo a través de fragmentos planetarios que son expulsados por erupciones volcánicas o por colisiones con otros cuerpos celestes, y que en estos viajaría la “vida”. Incluso comprobar mediante la mecánica cuántica que existen realidades paralelas; ya no hablamos de un universo sino de

un multiverso unido intrinsecamente a todas sus realidades. La creación no deja de asombrarnos y muchas veces debido este sistema que normaliza la violencia, la muerte y la acumulación de riquezas y para colmo lo exacerba…eso nos hace perder la sensibilidad y nos mantiene cautivos y escépticos en aquellos temas que aparentemente no tienen relevancia.

Hoy en dia podemos encontrar los “signos” desde la dimensión de fe, hasta la dimension más racionalista del pensamiento.

Hermanas y hermanos míos: Vivimos en tiempos de una crisis civilizatoria y planetaria. Es momento de asumir nuestro papel en la historia desde el lugar en que nos corresponda, desde el hogar, el trabajo, el barrio, es momento de ejercer ese empoderamiento que por miedo o culpa nosotros mismos hemos cautivado.

Jesus nos pregunta ¿Por qué pides un signo? Si los signos están presentes, (tal vez no sobre nuestra mesita de luz o en el botiquín del baño, pero sí en nuestro entorno, y es nuestra tarea como comunidad de fe hacer visibles esos signos del Reino. Tomando consciencia. No diciendo por qué a ellos sí y a nosostros no? Los signos son signos del Reino y nos están siendo revelados día tras día…

Esta comunidad es muestra de los signos, unidos en diversidad, ejerciendo en comunión ese re-ligar y ese amor que tanto falta en las instituciones eclesiales de las cuales nos separamos. Y ¿por qué nos separamos de esas instituciones? Y bueno por los signos, porque los

vemos y asumimos nuestro compromiso.

Más de alguno dirá, pero yo no veo, no siento, no sé de que signos hablan….no sé que poder debo ejercer…y Yo mis queridos les puedo decir sin ninguna jactancia…QUE CADA UNO Y CADA UNA DE USTEDES SABE EN LO MÁS PROFUNDO DE SU SER LO QUE LE CORRESPONDE. Si aun nos quedan dudas, pidamos asistencia al Espíritu de Amor.

Ojo, en ningun momento hablamos de signos del fin de los tiempos, ni mucho menos, lo que trato esta noche de transmitirles

es la necesidad indispensable, de que en estos momentos indiscutiblemente turbios, por muchas razones politicas, ecologicas, economicas y sociales nosotras y nosotros como parte del Cuerpo de Cristo ejerzamos la mayordomia de la creación.

Dios de la Vida y de la Historia, tú que nos capacitas y empoderas para que percibamos y compartamos los signos del reino de amor presente y venidero, fortalece a esta comunidad y cada uno de sus miembros para que podamos ser testigos fieles de tu promesa. Que así Sea.

Rvdo. Martin Ignacio Diaz Velasquez.

2 Comments

  1. Juan Ma dice:

    Gracias Rvdo Martin , muy hermosas palabras y una enseñanza muy motivante y fortalezedora 🙂 Bendiciones, Juanma .

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