V° Congreso Internacional de la AILP

El librepensamiento como sistema de identidades activistas

20 de septiembre de 2015
Hacia un modelo latinoamericano

La dualidad del librepensamiento

El librepensamiento tiene dos dimensiones, una introspectiva y otra colectiva, ninguna de las dos es prescindible.
El Librepensamiento visto desde el Individuo: Es un método para investigar e interpretar la realidad emancipándose de todo dogmatismo, para adquirir conocimiento, capacitarse, tomar decisiones, ejecutar acciones y corregir errores.
Se caracteriza por el ejercicio permanente del pensamiento crítico para el análisis reflexivo y racional de la realidad, tanto en el plano individual como en el colectivo
Este proceder trae como consecuencia un comportamiento libre de prejuicios y tabúes, es decir, tolerante y racional.
El Librepensamiento visto como movimiento social es político y cultural: Impulsa políticas y leyes para garantizar la pacífica convivencia y la máxima expansión de las posibilidades del desarrollo individual y social.
Fomenta el debate público libre, abierto y democrático despojándolo de todo dogmatismo, usando como herramientas el respeto a la persona, el pensamiento crítico, la información científica internacional y las expresiones artísticas, para la ampliación y el fortalecimiento de los espacios de ciudadanía.

El Librepensamiento como sistema dinámico de identidades activistas

Introducción
Cuando las personas se organizan para luchar contra la vulneración de sus derechos o la ampliación de existentes, teniendo como factor común cohesivo determinados componentes que los caracterizan frente a los demás, y asimismo hacen estos rasgos públicos, forman un movimiento activista identitario con dimensión política y social.
En Francia y tal vez en alguna otra región puede encontrarse al librepensamiento como un activismo identitario, es decir, que quienes forman el colectivo se identifican a sí mismos como librepensadores y esto los une e impulsa en su lucha. La realidad actual y la historia latinoamericana marca una diferencia con el modelo francés librepensador, somos un mosaico de culturas, por lo tanto de identidades, los movimientos activistas que surgen convergen frecuentemente dentro del librepensamiento sin identificarse directamente con él.
El caso argentino pude servir de ejemplo ilustrativo, en 1880 comenzó a desembarcar el librepensamiento en el país, traído por inmigrantes librepensadores, dos corrientes adhirieron, la formada por los movimientos liberales anticlericales y los conformados por anarquistas, socialistas, feministas y sindicalistas, así juntos formaron en 1904 una coalición, la Liga Argentina del Libre Pensamiento. Algunos movimientos religiosos oprimidos por el catolicismo colaboraron activamente con la liga. Estas alianzas articuladas en los principios del librepensamiento, trabajaron sinérgicamente, justamente esa era la intención de formar un colectivo, potenciar sus acciones para lograr derechos de los trabajadores, el voto universal femenino y masculino, el matrimonio civil y el divorcio vincular, la absoluta separación de la iglesia y el Estado, por nombrar algunos ejemplos.
El activismo identitario convergente en el Librepensamiento
Es comprometerse con una causa desde una identidad no excluyente, para intervenir activamente con propaganda o realizando acciones directas en la sociedad, con el propósito de producir algún efecto favorecedor de un cambio, generalmente tendiente a hacer cumplir algún derecho, instalar uno nuevo o concientizar al resto de la población.
Bases mínimas de un activismo convergente en el Librepensamiento
Para que el librepensamiento puede estar formado por la interacción de diferentes activismos con identidades fuertemente marcadas, estos dentro de su dinámica deben celebrar la diversidad en la sociedad, defender la libertad de conciencia y de expresión, luchar por la igualdad de oportunidades, e idénticos derechos y obligaciones, y bregar por la eliminación de cualquier tipo de privilegio.
Queda excluido del librepensamiento
Un/a intelectual sin compromiso social que no ejerce algún tipo de activismo, un/a activista que no trabaja su sistema de creencias y estructura mental para abandonar todo dogmatismo, un movimiento que no respeta la diversidad de identidades, un movimiento que no se alimenta de la diversidad de activismos y un/a individuo o un movimiento elitista.
Alianzas por objetivo
Muchas veces los activismos identitarios se ven obligados a trabajar intensamente en sus luchas coyunturales más urgentes, pero su éxito significaría un triunfo para el ideal librepensador, entonces pueden realizarse alianzas por objetivo, colaborar con otros para que cada uno obtenga éxito y avanzar juntos en el bien común de la sociedad, así ateos/as, agnósticos/as, humanistas, colectivos LGBTIQ, feministas, antipatriarcales, políticos, sindicalistas, pueblos originarios, organismos de derechos humanos, pacifistas, inmigrantes teniendo como denominador común el librepensamiento pueden desde distintos frentes colaborar para potenciar las luchas, ya que sus enemigos suelen ser los mismos.
Los enemigos del librepensamiento
Los que son fácilmente identificables son los ideológicamente opuestos, es decir los autoritarios, que desde su pensamiento único buscan imponerse atropellando la libertad de conciencia y de pensamiento de los individuos y se oponen a una sociedad plural.
Los conservadores también son enemigos del librepensamiento, porque se niegan al debate, al cambio, es decir, al progreso de la humanidad como evolución hacia el bien común y el pleno desarrollo de los individuos. Temerosos de perder sus privilegios atacaran a todo aquello que cuestione el orden establecido.
El personalismo es enemigo del librepensamiento, aunque quien lo detente adhiera a sus principios, porque antepondrá su beneficio por encima de los objetivos del movimiento, al no compartir sus herramientas y conocimiento con otros activistas estará perjudicando el avance de los objetivos comunes y del movimiento en general.
Quienes creen que son parte de un grupo de elegidos o superiores por pertenecer a determinado grupo cultural o socio-económico pueden tal vez tener un aparente discurso librepensador, pero el elitismo es contrario a la pluralidad y la igualdad, por lo tanto enemigo del librepensamiento.
Los apáticos, los que permanecen indiferentes frente a las injusticias, o utilizan la descalificación para justificar su inactividad, no son neutros, están tomado postura y es la de complicidad, la de legitimar las infamias con su silencio, son difíciles de enfrentar y muy dañinos porque su pasividad suele ser aceptada y la interpelación del librepensador vista como intolerancia.
Estrategias contra el activismo librepensador
Desde el poder, quienes se oponen al avance del librepensamiento, tienen varios mecanismos y estrategias para intentar frenar su avance.
Cuando los movimientos librepensadores comienzan a organizarse lo primero que buscan sus enemigos poderosos es invisibilizarlos, mantenerlos en la clandestinidad y el anonimato, si esto no es suficiente pretenden aislarlos, segregarlos y tratarlos como anomalías no deseables. Los embates que suelen sufrir los activistas muchas veces producen el efecto de cohesión, esto es visto como peligroso, porque la actitud comunitarista y colaborativa es una herramienta eficaz cuando se enfoca a objetivos concretos, por lo tanto, quienes quieren mantener sus privilegios buscaran diferentes estrategias para dispersar. Si los activistas se consolidan en agrupaciones con objetivos claros y estrategias inteligentes, entonces la forma de ofensiva virará hacia el ataque frontal, el desprestigio, asociándolos a cosas nefastas y finalmente si hay contexto político la persecución. Frente a los avances del librepensamiento el poder opresor intenta victimizarse invirtiendo su discurso y apelando a una falsa tolerancia y gracias a su facilidad para acceder a los medios de comunicación distorsionando la realidad. La última estrategia es la infiltración para producir rupturas internas y la absorción disfrazada de una invitación al dialogo, pero que solo pretende disolver y corromper a los activismos librepensadores exitosos.
Campos de batalla
Nuestros propios cuerpos son un elemento de disputa, en muchos países son confiscados simbólicamente desde la legislación, no permitiéndonos su uso, las mujeres sin poder decidir sobre concepción o la interrupción voluntaria de embarazo, y en general la eutanasia o muerte digna no son opciones por las que podamos optar.
Hay identidades consideradas subversivas, porque alteran el orden establecido, no obedecen a las normas impuestas respecto a aceptar las creencias religiosas, la sexualidad heteronormativizada, el modelo binario de género, los roles de género, por citar algunas. El poder ser y desarrollarse libre y públicamente es claramente un territorio que el librepensamiento tiene que defender.
La sexualidad y las diferentes formas de placer sufren frecuentemente el intento de ser encasilladas en discursos pseudomédicos, moralistas dogmáticos que buscan finalmente imponer modos de sentir y gozar que coartan nuestro libre-sentir.
Los sistemas religiosos corporativos intentan monopolizar la espiritualidad, su significado y sentido, tratando de dejarla restringida solo al ámbito de los rituales y prácticas que ellos se establecen, pero existe espiritualidad sin dogmas, sin sentido de trascendencia y en la concepción de un espíritu que es sólo una propiedad emergente y temporal de un sistema bilógico complejo. La espiritualidad desde el librepensamiento tiene infinitas posibilidades de expansión del ser humano, peligrosas para quienes temen a espíritus libres.
El lenguaje es un sistema estructurado para comunicar, que desde un lugar de poder se puede utilizar para influir en el sentido común. Controlar la definición de las palabras, puede ser útil a un sistema de poder opresor, un ejemplo de esto es la palabra tolerancia, la RAE define como: “Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.” Cuando lo correcto sería a mi entender “Respeto por las personas con ideas, creencias o prácticas diferentes o contrarias a las propias.”, la definición actualmente establecida es funcional a un sistema conservador.
La cultura formada en parte por el arte, la tradición, los usos y costumbres, está permanentemente tensionada por distintos sectores para establecer criterios de legitimación y desde allí validar discursos.
El sentido común es el modo de pensar y proceder tal como lo haría la generalidad de las personas, por lo tanto puede usarse como una herramienta para el autoritarismo de lo popular. Su utilización como recurso de validación del saber no es el camino hacia la búsqueda del conocimiento, sino que es una invitación a la pereza intelectual, a pensar colectivamente, o dicho de otra manera a no tener generación propia de ideas, ni agudeza suficiente para evaluar las ajenas. Cuando fundamentamos desde el sentido común estamos diciendo que algo es de determinada manera porque un sentimiento vulgar así lo dicta, extrañamente este criterio de legitimación de argumentos se utiliza para indicar que lo que se está afirmando es obviamente lógico. El sentido común como autoridad intelectual nos llevó a paradigmas y supuestos totalmente erróneos a lo largo de la historia, por aplicación del mismo nadie dudaba que la tierra era plana, que éramos el centro del universo, que el hombre surgió del barro y la mujer de su costilla, que existe un dios creador o que debía haber esclavos. La moral tabú y los prejuicios suelen ser de sentido común, al menos es lo que cree el que los posee.
Los espacio públicos trasmiten un discurso a través de su arquitectura, el panóptico es el modelo más difundido, pero por ejemplo los baños públicos dónde los varones no pueden cambiar a sus hijos pequeños nos están diciendo que el cuidado de los niños/as es exclusivo de la mujer, es decir, tramisten un mensaje machista y heteronormativo.
Claramente el Estado, sus instituciones y sistema jurídico son un campo de batalla, porque desde allí se puede ejercer la fuerza para imponer determinados criterios, el poder tiende a perpetuarse y tratará de generar un sistema que legitime esto, si no influimos se volverá opresivo y conservador.
Estrategias de los activismos LP
Reforzar la característica que hace que el colectivo/identidad sea “minoría”, si un sector que se encuentra en una posición de poder tiene la necesidad de oprimir a un sector aparentemente más débil, es porque sus rasgos identitarios contienen componentes que considera subversivos y estos entonces deben ser exaltados como herramienta de lucha.
Para que un movimiento crezca es necesaria su visibilización, mostrando sus virtudes, para esto son imprescindibles campañas de divulgación utilizando las herramientas tecnológicas que hoy nos permiten romper con los cercos informativos que los medios masivos de comunicación establecen.
Es fundamental la formación interna y externa de cualquier colectivo activista, para poder planificar estrategias efectivas, realizar denuncias y concientizar a la sociedad, para lograr comunicar el mensaje librepensador y desnaturalizar la discriminación y el segregasionismo
La colaboración, la solidaridad, la fraternidad y la sororidad son fundamentales para la formación de alianzas, estrategias de apoyo mutuo y formación de redes risomáticas, para presentar diversos frentes que se potencien sinérgicamente para combatir a un enemigo común poderoso y peligroso, que se opone al avance de los principios fundamentales del librepensamiento
Palabras finales
El librepensamiento es filosóficamente libertario, respetuoso, activo y proactivo, inclusivo, receptivo y sensible, diverso, multicultural, libre de fronteras, solidario y empático, dinámico y rizomático. No es un finen sí mismo, es una herramienta que puede ser puesta en marcha desde una identidad y en colaboración sinérgica con otras y cuando se obtiene algún éxito desde allí toda la sociedad se vuelve un poco mejor, más justa, tolerante, racional, sanamente emotiva y capaz de disfrutar de la diversidad, para que cada persona pueda vivir en un entorno que le permita explorar toda su potencialidad para mayores grados de felicidad.
¡Construyamos un frente común!
¡Compartamos nuestra experiencias!
¡Apoyémonos en nuestros fracasos!
¡Por la felicidad del género humano!
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Ing. Fernando Esteban Lozada
Director y Portavoz para Latinoamérica de la Asociación Internacional del LibrePensamiento (AILP)

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