Rvdo. Martin Diaz
Iglesia Evangélica Protestante de El Salvador

Rvdo. Martin Ignacio Diaz Velasquez*

Para comenzar, este texto surge de la necesidad urgente de compartir algunos conceptos a los que no estamos acostumbrados en nuestro entorno general en El Salvador, salvo pocas excepciones. Sin embargo, es necesario aprender e incluir términos más justos y actuales en nuestras expresiones, para seguir creciendo intelectual e integralmente.

 Resumen:

Las plantas sagradas han sido utilizadas por los seres humanos desde hace miles de años: como medicinas, para preparar utensilios o con fines meditativos, religiosos y espirituales; es decir, para conectar con lo Trascendente. En el siglo XX se instauran políticas prohibicionistas hacia algunas de ellas, debido a intereses de los poderes hegemónicos de la corporatocracia de la época. Estas medidas prohibicionistas fueron impulsadas por los EUA, que sigue invirtiendo millones de dólares en ellas, aunque ya haya quedado clarísima su ineficacia para combatir el narcotráfico.

 El Prohibicionismo tiene muchas consecuencias, desde las miles de muertes causadas anualmente debido a la nefasta “guerra contra las drogas”, hasta el romper con la libertad y sabiduría de tradiciones milenarias y provocar como consecuencia dos tipos de consumo:

a) un consumo responsable, es decir, que la persona usuaria es consciente de estar eligiendo consumir esa X sustancia, que la respeta, sabe sobre sus efectos y consecuencias, pues se ha informado sobre su adecuado consumo y tiene un motivo claro para hacerlo.

b) un consumo problemático en tanto que al ser una temática tabú, se desinforma argumentando desde una doble moral. El abuso de sustancias en general suele estar asociado a una búsqueda para llenar un vacío interior, una búsqueda de bienestar. Muchas veces, sin siquiera ser concientes, algunos usuarios entran en el consumo problemático debido a un vacío espiritual, por eso usan sustancias que les dan alguna especie de satisfacción interna, química. El problema se plantea cuando el usuario o la usuaria no tienen información/educación y el uso de la sustancia se les vuelve en contra por no tener instrucción y suficiente información veraz.

PLANTAS SAGRADAS, PLANTAS DE PODER

 Cada cultura, cada etnia o grupo social dentro de su proceso de evolución y desarrollo histórico, han identificado, seleccionado y usado históricamente diferentes plantas que producen un estado pasajero de euforia y de confort, una sensación de bienestar subjetivo creciente.

 Plantas sagradas usadas en contextos rituales y ceremoniales, con gran arraigo ancestral, social y cultural sellado por un largo proceso histórico. Con ellas, han dado origen a categorías, modelos, ideas, prácticas, muy propias que dependen de su cosmovisión, su historia social y económica y del ámbito geográfico -naturaleza- en el que se ha asentado cada cultura y hace presencia cada planta sagrada.

En casi todas las comunidades ancestrales de cualquier continente se ha dado el fenómeno del chamanismo y con ello el uso de las plantas sagradas. A pesar de lenguas y orígenes distintos, de lugares y continentes distintos, existen múltiples coincidencias dadas por la estrecha relación cultura-naturaleza, en las que las plantas de poder ocupan un lugar central.

 

Plantas “sagradas” de reconocimiento mundial:

– Amanita muscaria – hongo – originario del centro y norte de Asia

– Iboga – planta usada por pueblos del centro de África

– Especies de Datura (borrachero) usadas por los pueblos primitivos del mediterráneo

– Cannabis (marihuana) originaria del Oriente Próximo.

– La amapola- opio se usa desde tiempos inmemoriales en India y China.

En América existe un amplio grupo de plantas reconocidas como sagradas o de poder: La coca, el peyote, el yag, Don Diego, variedades de borracheros, la virola, el tabaco, el yopo, el pild, entre muchos otros. Cada especie, cada variedad, está adaptada a condiciones especficas y culturas distintas. Estas plantas han sido utilizadas durante milenios como recurso sagrado y medicinal, como elementos ceremoniales psicoactivos, utilizadas milenariamente por pueblos ancestrales en las relaciones comunitarias y para la comprensión de la dinámica cósmica de la vida y del planeta.

El uso tradicional de plantas sagradas se relaciona íntimamente con múltiples sucesos de las comunidades tradicionales jugando un papel central en toda ceremonia colectiva de valor cultural. Es precisamente el carácter sagrado atribuido a estas plantas lo que las convierte en objeto de reverencia y culto otorgándole a la vez un profundo significado cultural. Estas plantas sagradas no sólo enriquecen la solidaridad social sino que facilitan la comunicación ritual con los espíritus y divinidades. El uso ritual de estas plantas permite la integración del individuo con su familia, su comunidad, su cultura y su medio ambiente.

Estas plantas son consideradas plantas sagradas y es por esta razón que parece más apropiado adoptar esta definición, por encima de otros términos como plantas psicoactivas, psicotrópicas, psicodélicas o enteógenas, que se basan en categorías clasificatorias occidentales, para convertirlas en tóxicas, malditas, prohibidas y hasta en diabólicas. También es necesario revisar e incluso desechar la denominación de plantas alucinógenas, utilizada profesionalmente en medios de comunicación, por la connotación de estado patológico (enfermedad o locura) que conlleva esta palabra, y que al mismo tiempo, asocia peligrosamente estas plantas con la idea de drogas. Si bien hay múltiples elementos que diferencian claramente las plantas sagradas de las sustancias que generan drogodependencia, esto intencionalmente no ha sido suficientemente aclarado.

Distintas disciplinas como la antropología, la psicología, la medicina, la etnobotánica, la biología o la química vienen estudiando seria y sistemáticamente la importancia de estas plantas. En los años recientes además del interés científico, ha surgido una latente actitud de revalorización de la sabiduría ancestral de los pueblos indígenas. De la misma manera, una búsqueda de un verdadero diálogo de saberes y formas que complementan estos conocimientos con los de las culturas dominantes.

PLANTAS DE CONOCIMIENTO

En el uso de plantas “sagradas” debemos diferenciar entre trance y alucinación:

La alucinación es considerada un estado patológico en psiquiatría, caracterizada por cambios desordenados en las funciones del sistema nervioso. Puede ser resultado de enfermedades (esquizofrenia), producido por intoxicaciones internas (cirrosis hepática, insuficiencia renal) o causado por intoxicaciones externas y medicamentos, por el consumo de plantas y sustancias con efectos alucinógenos.

El trance es un cambio voluntario de la conciencia ordinaria con el propósito de conocer la realidad en otra perspectiva. No se considera una distorsión patológica, pues hay coherencia, no hay pérdida de las relaciones espacio-temporales y sobre todo hay una intencionalidad y una técnica precisa que permite su aparición. La historia de la humanidad se caracteriza por una búsqueda del trance, por medio de prácticas ascéticas, oraciones, mantras, danzas rituales, vigilias, ayunos, hipnosis, entre otras, además mediante el consumo de plantas especiales, las cuales con un contexto adecuado, una preparación rigurosa y una serie de técnicas de uso permiten el cambio a otros estados de conciencia.

Actualmente sus sorprendentes efectos atraen la atención de los grupos urbanos, aunque con un pleno desconocimiento de su uso y del contexto original en los que se han desarrollado durante milenios. Hoy estas plantas sagradas han sido despojadas de su auténtico sentido. Se da un uso indiscriminado y creciente. Aunque la intención no es juzgar, sí preocupa este uso descontextualizado, por las condiciones de farmacodependencia y la posibilidad de trastornos psicológicos que hacen considerar y condenar a estas plantas como sustancias psicoactivas con altos riesgos de adicción y patologías psiquiátricas.1

 

AMPLIANDO EL VOCABULARIO

 Enteógeno: es una sustancia vegetal o un preparado de sustancias vegetales, con propiedades psicotrópicas, que cuando se ingiere provoca un estado modificado de conciencia. Se utiliza en contextos religiosos, ritualísticos y chamánicos además de usos creativos, lúdicos o médicos.

 Sustancia Psicoactiva: Una sustancia psicotrópica (del griego psyche “mente”, y tropein “tornar”) es un agente químico que actúa sobre el sistema nervioso central, lo cual tiene como consecuencia cambios temporales en la percepción, ánimo, estado de conciencia y comportamiento.

En el marco del consumo de sustancias psicoactivas debe dejarse en claro de una vez por todas, que el término “droga” es sumamente impreciso. ¿Porqué? Por que esa categoría ha sido cargada con significantes negativos, siendo que simplemente se trata de una sustancia que modifica químicamente alguna función del sistema nervioso central. Esto según define la OMS (Org. Mundial de la Salud) lo que es droga.

Normalmente cuando hablamos/leemos de “droga” lo asociamos a una conducta dañina e ilícita. Tomando este concepto la cocaína es una droga, la heroína, el alcohol, el tabaco, todos los psicofármacos, (somníferos, ansiolíticos, antidepresivos, etc.) y la mayoría de las medicinas contienen “droga”. Está claro que entre estas sustancias hay algunas legales y otras ilegales.

 Es necesario, partiendo del concepto de droga como una sustancia psicoactiva, que tomemos conciencia también de que el café es una droga, el té es una droga, el chocolate y el azúcar son drogas. Todas ellas son sustancias que se extraen de la naturaleza, de vegetales que crecen en nuestro entorno y todas ellas son usadas desde antaño en la vida de los chamanes, religiosos y médicos de diferentes culturas pero algunas también en la vida cotidiana (especias, somníferos, antihistamínicos, etc). También la nicotina presente en las hojas de tabaco. Todas se encuentran en diferentes plantas, animales y hongos. Es decir que debemos diferenciar entre sustancias naturales y sustancias sintéticas o artificiales.

 Tenemos un concepto mezquino e impreciso de lo que es “Droga. Específicamente se trata de diferentes sustancias psicoactivas, con diferentes características y efectos que son corrientes en nuestra vida cotidiana.

 Hay algunas sustancias vegetales o extracciones de los mismos que producen una dependencia física y de allí el temor a su consumo. Pero sabía usted, que entre las sustancias más adictivas y al mismo nivel que la heroína se encuentran las harinas refinadas. Sustancia que también proviene de productos vegetales, pero nadie nos informa sobre su alta capacidad de adicción debido a los grandes conflictos de intereses económicos.

 En resumen: las plantas y los hongos son fuente de alimento y fuente de conocimiento cuando las usamos conscientemente. Si nos falta la educación, el saber, la información acerca de ellas no podemos ser consumidores responsables.

Por ejemplo, una persona que consume mucha azúcar… tarde o temprano enfermará de diabetes. Recién al momento de que se le diagnostica la enfermedad toma conciencia de que el azúcar es dañina en grandes cantidades. ¿Cómo prevenir, pues? Informando correcta y objetivamente acerca de las sustancias. Un ejemplo de la desinformación acerca de plantas sagradas y las sustancias psicoactivas. El caso del Tetrahidrocanabinol, el THC es una sustancia que se encuentra presente únicamente en las flores de las plantas femeninas del cáñamo o cannabis y en la leche materna. Sin embargo la mayoría de las personas creen, y los medios son un reflejo de ello, que se consume la hoja fumada. Esto es un error, porque fumarla (las flores) es “una” manera de consumirla. Sin embargo existen muchas formas de consumo: preparada como alimento o mediante vaporizadores, etc. Asimismo, es una mentira que el consumo (responsable) de cannabis es dañino para la salud humana o animal. Está comprobado científicamente, y hay numerosos estudios para verificar, que no existe caso de muerte por uso de cannabis en todo el mundo.

Hemos recibido un entrenamiento en los últimos 70 años mediante la educación y la publicidad consumista, para decidirnos por ciertas sustancias y conductas que nos ofrece el mercado. También nos ha sido inculcado que toda sustancia psicoactiva es dañina y que toda persona que la consume es “mala persona”, “delincuente” o “criminal”. En estos casos me pregunto qué tiene de criminal o delincuente una persona usuaria medicinal de cannabis por neuropatía, por cáncer o por asma, por uso religioso o de meditación, por ejemplo. El verdadero crimen del usuario es que debe acceder a la sustancia por medios ilegales.

Si queremos actualizar nuestro lenguaje, es importante que incluyamos vocablos nuevos, renovando nuestro vocabulario, para ser más precisos en lo que estamos diciendo, mejorando la calidad de la comunicación.

En otras regiones y costumbres los términos de cómo nos referimos a quienes son Usuarios de Drogas varían un tanto de los términos usuales en este país, como “drogo”, “marihuano”, “marihuanero”,  “adicto”, “drogadicto”. Estas palabras son peyorativas, discriminadoras e incorrectas. Es de suma importancia reconocer que la palabra ADICTO/ ADICTA es INCORRECTA para hablar de usuarios dedrogas”.

Me explico, no por consumir alguna sustancia psicoactiva una persona pasa a ser automáticamente un usuario problemático. No por tomar el vino en la santa cena/eucaristía o por tomar una o dos cervezas el fin de semana (sustancia psicoactiva = alcohol) una persona está enferma de alcoholismo.

Las sustancias psicoactivas que se encuentran en ciertas plantas o preparados en base a ellas se conocen como plantas medicinales y/o plantas sagradas. A muchas de ellas las conocemos por sus propiedades curativas: un té de manzanilla, puré de hojas de mora, sopa de pito para dormir, etc.

En rituales también se usan diferentes sustancias que intensifican la conexión con “Lo Trascendente”, por ejemplo el incienso, para nombrar solo uno.

También es importante diferenciar entre:

Usuarios/as lúdicos/a o recreativos/as, aquellos que la usan en eventos sociales o en busca de un momento de satisfacción de las necesidades básicas narcisistas.

Usuario/a abusivo/a, es quien consume una sustancia en dosis altas. Puede estar atado a situaciones concretas, como eventos sociales, o puede ser un consumo abusivo regular, como tomar grandes cantidades de alcohol sólo los fines de semana. Estos son quienes abusan, se exceden en el uso de las o la sustancia.

Usuario/a medicinal: una persona que usa la sustancia de manera habitual o puntual para aliviar alguna dolencia física, psicológica y/o emocional.

Usuario/a crónico/a: persona que consume una sustancia habitualmente por un largo período.

Usuario/a problemático/a: quien tiene una relación problemática con la sustancia. Es decir, que por un lado consume en exceso, y por otro la sustancia se ha vuelto el centro de su vida. Todos sus esfuerzos se concentran en conseguir la sustancia y todo pensamiento gira en torno a la misma. De esta manera la persona se encuentra en un círculo vicioso por una dependencia física (alcohol, psicofármacos, heroína) o por una dependencia psicológica (cocaína, medicinas sintéticas, placebos) y le resulta dificil salir de este círculo y desintoxicarse. Estos son los casos que necesitan más concretamente ayuda profesional del área de salud, (no del poder judicial) para recuperar su independencia.

En oposición al uso en exceso, abusivo y problemático está el consumo responsable. Este consiste en que la persona usuaria sea consciente de la sustancia que quiere consumir, que conozca los efectos primarios, secundarios y consecuencias que puede tener para su persona y para su entorno social y familiar.

A las formas de control actuales le interesan las sustancias que estimulen para rendir, o las que adormezcan cuando seamos conscientes de lo deprimente que es el sistema en sí. Por supuesto, las que muestren mundos mejores o favorezcan la introspección y espiritualidad son demonizadas y supuestamente combatidas, con altísimas inversiones, que sólo favorecen a las industrias bélicas.

Entre las sustancias legales es bastante irónico cómo muchas son fuertemente tóxicas, incluso mortales, pero al estar en manos de farmacéuticas son socialmente adecuadas.

Un ejemplo: tratar con antidepresivos y ansiolíticos que generan dependencia frente a tratamientos alternativos como los que se demostraron eficaces años atrás con LSD (asombrosa su trayectoria y falacias que se le asocian).

 

ESPIRITUALIDAD Y PLANTAS PSICOACTIVAS

Como seres humanos tenemos intrínseca la necesidad de una búsqueda de lo Trascendente (Dios). Todos nosotros hemos participado más de una vez, o al menos una, de algún rito, ritual o celebración litúrgica o social que haya incluido al menos una planta (o fruto de ella), como vínculo sagrado con la naturaleza/creación y a su vez con lo divino; al menos todas las personas que se consideran cristianas y han participado de una eucaristía/santa cena/comunión conocen este vínculo de lo trascendente con una planta sagrada: el fruto de la vid.

 Desde la antigedad existía un estrecho vínculo entre la Espritualidad y sustancias psicoactivas, que se utilizaban con el fin de acceder a un estado de conciencia sensible a lo Trascendente.

Sacerdotes y religiosos/as de prácticamente todas las culturas y en todos los tiempos han usado sustancias naturales o sintéticas tanto para ejercicios espirituales como para rituales de sanación.

Para enmarcar la situación local Martin – Baró en 1972 reconoció que “es sabido que, entre las tribus precolombinas, era muy frecuente el consumo de drogas – eso sí, regulado por costumbres y tradiciones”.2 y planteó que la sociedad es la que provoca un consumo abusivo y problemático de sustancias como el alcohol.

En muchos casos las sustancias acompañaron y acompañanrituales de iniciación. Por ejemplo: en el cristianismo católico, la primera comunión va acompañada del pan y el vino, esta última una sustancia psicoactiva, que simboliza la sangre de Cristo. Otras comunidades usan sustancias vegetales como la Ayahuasca, el Peyote, Hongos Psilocíbicos, etc. Estos ejemplos se repiten en casi todas las religiones. Existen testimonios en diversas fuentes literarias, tanto religiosas como medicinales.

 Un detalle importante a tener en cuenta es, que previo rituales de iniciación, el o la candidato/a recibe una preparación en la que se aprende el respeto por la sustancia y su valor simbólico, los cuales deben ser del mayor interés para el neófito; no sólo por la significación peculiar, sino porque abre un campo extenso y bello de investigaciones: el que abraza el simbolismo de las plantas sagradas.

En todos los antiguos sistemas iniciáticos y religiosos, hubo y hay siempre una planta sagrada que tiene su simbolismo especial y es venerada por los devotos como Sagrado Emblema. En los misterios de Dionisos se empleaba la Hiedra; en los de Ceres, el Mirto; en los de Osiris, la Erica; en los de Adonis, la Lechuga, en los de Jesucristo la Vid.

¿LAS PLANTAS MEDICINALES, FALACIA SANITARIA?

Hacia mediados del siglo XVIII el conocimiento de la naturaleza práctica sobre antídotos, tratamientos de heridas, enfermedades, etc. provenientes del mundo mágico-religioso de cada área cultural empezó a ser un esquema considerado por la medicina académica y empírica como una “falacia sanitaria”. Ignorando a los terapeutas arcaicos que dispusieron de métodos objetivamente eficaces aunque su fundamento no era racional. En efecto, hasta la medicina más empírica aparece siempre ligada a ensalmos en la Antigüedad, como nos lo describe el filósofo Antonio Escohotado en su libro Historia General de las Drogas. Todavía durante el siglo IV A.C. -en plena expansión del racionalismo griego- Platón hace decir a Sócrates que el pharmakon puede devolver la salud si al usarlo se pronuncia el ensalmo oportuno. De ahí que actualmente se tienda a invertir el orden evolutivo en la historia de la medicina, considerando que ritos purificatorios y demás elementos catárticos fueron lo primero, y que sólo bastante después aparecieron nociones terapéuticamente secularizadas.

En realidad, hasta el surgimiento de la medicina hipocrática (alopática / científica) puede decirse que los recursos curativos se parecen bastante en diferentes épocas y lugar es (dentro de lo disponible para cada área botánica), y que las verdaderas diferencias corresponden a los marcos mítico-rituales de cada grupo cultural.3

Partiendo de este precepto reconocemos que las sustancias psicoactivas y la religión han estado ligadas desde el principio de la humanidad, aceptamos la importancia teológica de las mismas y la necesidad de una teorización sobre la relación de estas y la vida espiritual actual. Además surge la necesidad de la reconceptualización de diversos términos obsoletos y excluyentes, para iniciar un largo y necesario camino hacia políticas públicas concretas que utilicen metodologías como la reducción de daños; exhortando a las autoridades desde la sociedad civil, para cambiar el enfoque hacia los usuarios de sustancias de un punto de vista penal, represivo y cohercitivo a un enfoque preventivo y socio-sanitario respetando los derechos individuales.

 

*El autor tiene experiencia en Pastoral de Reducción de Daños y Riesgos en Buenos Aires, Argentina, es Presbítero, Teólogo, Comunicador y Consultor Independiente. Ademas es uno de los precursores de la Pastoral Digital.

 

Literatura digital para profundizar:

Algunos autores especializados en la temática:

+ Antonio Escohotado, Albert Hofmann, Aldous Huxley, Jonathan Ott, Ernst Jnger otros más alternativos: Terence Mckenna, Carlos Castaneda, etc.

+ Juan Gualberto Talegón. Flora bblico-poética. Madrid, 1871.

 + Ignacio Martin-Baró Delalcoholalamarihuana (b) en: Revista de Estudios Centroamericanos – ECA 27 (1972), 283, pp. 225-242.

http://es.scribd.com/doc/111410285/Martin-Baro-Del-Alcohol-a-La-Marihuana

1ESCOBAR,GermanetnobiloUniversidaddelValle.Cali.http://lasplantasnosoncomolaspintan.blogspot.com/2009_05_31_archive.html)

2MartinBaróIgnacioDelAlcoholalaMarihuanaen:ECA27(1972)

3ESCOHOTADO,ANTONIO;HistoriaGeneraldeLasDrogas;AlianzaEditorial,Espaa1991.

5 Comments

  1. MaxJahLove dice:

    Exelente aporte 🙂 Gracias! Bless!

  2. godo garay dice:

    diferentes perspectivas se abren en nuestros tiempos, y que mejor que personas tradicionalmente las criticarian, den otro punto de vista!!!!!excelente articulo

  3. LO FELICITO POR UNA ACERTADA PUBLICACIÓN, ESTÁ MUY ACERCADA A LA VERDAD Y REALIDAD DE LA NATURALEZA, LA CULTURA Y LAS DIFERENTES SOCIEDADES Y GRUPOS DOMINANTES DE PODER ECONÓMICO Y DE CONOCIMIENTOS..

  4. […] -Espiritualidad y Sustancias Psicoactivas […]

  5. Santiago dice:

    Es muy interesante un planteamiento de lo que son las sustancias psicoactivas en el entorno religioso; cabe destacar que es novedoso porque siempre se han estigmatizado cierto uso de plantas que actualmente están prohibidas para el consumo humano y ello por los efectos que causan en las personas, pero viéndolo desde una perspectiva nueva, todo ello se resume a que lo que lo que nos da la naturaleza, también nos sirve para ver y tener un encuentro con el creador -dado a que los antepasados lo hacían así-. Excelente artículo.

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