Las Teologías de la Liberación Latinoamericanas (TLL) ya tienen en su haber más de 35 años de historia (un poco más, un poco menos según el/la historiador/a). Y es por ello que durante todo este tiempo, hasta el día de hoy, ha sido ampliamente analizada, lo cual refleja su importancia y relevancia para el ámbito de la reflexión teológica (como dijo un amigo: “toda teología que intente plantear algo serio debe indefectiblemente cruzar por las aguas de las TLL”).

La discusión en torno a esta propuesta teológica es tan amplia que abarca muchísimas áreas de la metodología teológica en general: la dogmática, la eclesiología, las ciencias sociales, la misiología, la teología sistemática, etc. Pero en esta ocasión me gustaría centrarme en los aportes actuales en torno al sentido de la mediación socio-analítica de las TLL, partiendo de un texto de Ivan Petrella (doctor por la Universidad de Harvard, profesor en el Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de Miami) que estudiamos junto a un grupo de estudiantes hace un tiempo atrás llamado “Teología de la liberación, capitalismo y democracia: hacia un nuevo proyecto histórico” (2000:213-230).

Petrella plantea que el vocabulario característico de las TLL (y de toda la corriente crítica que representa) ha sido cooptado por diversos organismos económicos y políticos, utilizándolos en un sentido completamente opuesto en sus aspectos esenciales. Para ejemplificar esto, menciona un discurso de Michael Camdessus, ex director del FMI, frente a un grupo de empresarios cristianos franceses en referencia al pasaje de Lucas 4:16-23 (pp.214-215):

Ese hoy, es nuestro hoy, y nosotros somos, nosotros que estamos a cargo de la economía –los administradores de una parte en todo caso- de esta gracia de Dios: el alivio de los sufrimientos de nuestros hermanos y los procuradores de la expansión de su libertad. Somos quienes han recibido esta Palabra. Ella puede cambiarlo todo. Sabemos que Dios está con nosotros en la tarea de hacer crecer la fraternidad

Es por esto, plantea Petrella, que las TLL necesitan precisar el significado de sus presupuestos con la intención de enfrentar tanto estas reconceptualizaciones como también los desafíos que presentan las nuevas dinámicas socio-políticas actuales.

Es así que el autor propone recuperar una noción central y fundante de las TLL: el de proyecto histórico. Esta recuperación debe hacerse desde tres “planos” que ya vienen siendo abordados históricamente por las TLL: el político, el económico y el social. Para ello Petrella resume cómo han sido abordados históricamente. En cuanto al primero, la comprensión democrática de los países latinoamericanos se juega en dos polos: entre una práctica formal (partidario-electoral) y el fracaso del socialismo real (yo agregaría un tercero: las dictaduras militares). Dentro de las TLL se manejan tres puntos de partida para abordar la temática de la democracia: desde el socialismo revolucionario, desde la práctica de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB’s) y desde la democracia como “sistema estanco”.

En cuanto al aspecto económico, según el autor el abordaje del capitalismo por parte de las TLL ha sido un obstáculo en el análisis sociológico. La comprensión del término se hace de forma abstracta, hegemónica e indivisible, lo cual no permite ver la verdadera condición del capitalismo actual, con sus matices y sus complejidades. Este abordaje proviene de la influencia de la “teoría de la dependencia” en las TLL.

Por último, Petrella propone la idea de “pluralismos alternativos” (siguiendo a Robert Unger) como criterio para replantear tanto la idea de democracia como la de capitalismo. Este implica: una comprensión (y reconocimiento) de la complejidad de las instituciones sociales (como lucha entre ideologías y espacios políticos), la contextualidad de espacios sociales determinados y la propuesta de un cambio gradual de la estructura formativa de la sociedad (frente a la idea de revolución y de reformismo). Esta perspectiva promueve una lectura más plural de la realidad socio-económico-política frente a lo que el autor comprende como una lectura limitada que las TLL persiguen.

Algunas pistas

El texto de Petrella no hace más que reflejar una corriente académica (siendo, a mi criterio, el Departamento Ecuménico de Investigaciones -DEI- el espacio más representativo) que en los últimos años ha cobrado cada vez más relevancia en lo que respecta a un nuevo planteo de las TLL, especialmente en el ámbito de su articulación sociológica, política y económica. Franz Hinkelammert es uno de los teólogos y economistas más renombrados.

Encuentro en el texto de Petrella las siguientes “pistas” que, creo, se juegan de fondo en sus propuestas:

1. Crisis de la teoría de la dependencia. Primeramente vale aclarar que existen dos vertientes dentro de las teorías de la dependencia, que a su vez responden a dos “bipolaridades” distintas (Jung Mo Sung 1994:34-45): dependencia/revolución (quiebre total con el sistema capitalista) y dependencia/desarrollo autónomo (desarrollo dentro del marco del capitalismo). Las TLL se enmarcan dentro del primer esquema. La crisis de esta teoría como marco analítico deviene del mismo surgimiento del neoliberalismo como una nueva realidad de la opresión, en donde los conceptos de capitalismo, de mercado, de comercio, etc. cobran una complejidad que supera la visión bipolar dependentista. Esta crisis es asumida también por las TLL. El mismo Gustavo Gutiérrez lo plantea de la siguiente manera (2002:21):

La teoría de la dependencia (más un talante en realidad que una teoría sistemática), presente en los inicios de la teología de la liberación en el capítulo correspondiente al análisis de la realidad socio-económica, pese a sus indudables aportes en los años 60 y 70, resulta hoy una herramienta corta para explicar los nuevos hechos, las nuevas formas de dependencia y para abarcar la enorme complejidad del actual estado de cosas.

Todo esto lleva a una resignificación (o anulación en algunos casos) del sentido de “revolución” intrínseca a esta corriente. En un estudio resiente Joao Batista Libanio (2006:323-330) afirma una verdad que ha sido ratificada por muchos y muchas teólogos/as de la liberación: “El derrumbamiento del sistema socialista, el fracaso de las revoluciones populares y la hegemonía del neoliberalismo han cambiado el horizonte utópico de una teología de la liberación” (p.323). Aunque se menciona, en algunos casos, el término de “revolución”, éste se comprende como pequeños cambios graduales dentro del marco que nos ofrece la situación actual.

2. El nuevo (no) lugar de el/la pobre en el sistema global actual. Algunas corrientes sociológicas contemporáneas afirman que en la actualidad el sistema-mundo (Wallerstein), donde se juegan lo espacios de poder, no depende ya de la existencia de los/las pobres (tanto las teorías dependentistas como marxistas proponen que los grupos de poder económico necesitan de la existencia de los/las pobres para legitimar su estado de clase). Algunos de ellos son Ulrich Beck, Zygmunt Bauman y Franz Hinkelamert. Dice este último: “Se sigue necesitando del Tercer Mundo, de sus mares, su aire, su naturaleza, aunque sea apenas como basurero para sus basuras venenosas, y se siguen necesitando sus materias primas. Pese a que ciertas materias primas pierden relevancia, el Tercer Mundo sigue siendo de importancia clave para el desarrollo del Primer Mundo. Lo que ya no se necesita, es la mayor parte de la población del Tercer Mundo” (Hinkelammert 1995:25). Esta “reubicación” no se debe solamente a los cambios en las “necesidades” del mercado sino también a una transformación en la manera de comprender los “espacios” actuales. Uno de los factores que produce dicha situación es la caída del Estado. “Dado que el marco del Estado nacional ha perdido su fuerza vinculante, los ganadores y los perdedores de la globalización dejan de sentarse, por así decir, a la misma mesa. Los nuevos ricos ya no ‘necesitan’ a los nuevos pobres” (Beck 2004:23). En resumen, la situación actual de una globalización neoliberal muestra una “virtualidad” del capital (se dice que más del 85% del capital actual no posee un referente material concreto) y, como tal, el tipo de dominación se muta en diferentes espacios y a través de símbolos socio-culturales complejos.

3. Bipolaridad vs Pluriformidad. Según estas nuevas tendencias, es imposible dividir el mundo entre países desarrollados/subdesarrollados, “primermundistas”/”tercermundistas”, etc. “El primer mundo está contenido en el tercero y cuarto mundos, así como el tercero y cuarto mundos están contenidos en el primer mundo. El centro y la periferia no se descomponen en continentes separados sino que se encuentran y contradicen conflictivamente en circunstancias entremezcladas de varios órdenes tanto aquí como allá” (Beck 2004:92). La realidad, entonces, no puede describirse a través de espacios estancos y predeterminados sino más bien han de entenderse como una compleja red de contextos que se entrecruzan (de aquí el uso de espacios “glocales”). Dicha recomprensión de la complejidad social deviene de una revalorización del sujeto como criterio de análisis, quien construye y reconstruye (medios, ideas, espacios, nociones, etc.) en relación con otros/as sujetos/as a partir de contextos variados y pluriformes. Esto critica la comprensión determinista de la “ideología”, muy común en tendencias bipolares.

Conclusión: hacia un redescubrimiento de la praxis

Bipolaridad” y “pluriformidad” son los dos términos que, a mi criterio, se juegan en esta propuesta. Frente a una mediación socio-analítica bipolar como propone la teoría de la dependencia (opresores/oprimidos, capitalistas/socialistas, ricos/pobres), el sentido de “pluriformidad” busca describir una realidad más bien compleja y no tan determinada como lo presenta la primera. Y ciertamente, a mi modo de ver, ello es correcto. La misma realidad del neoliberalismo, con todo su entramado de juegos ideológicos, lo demuestra.

Ahora, ¿quiere decir esto que debemos dejar de lado las ideas dependentistas? (Muchos y muchas dicen que en la actualidad vivimos un cierto reavivamiento de estas tendencias). ¿Que la realidad vista como “bipolar” es irreal? ¿Que la búsqueda de y la lucha por una sociedad justa es utopía? ¿Que el capitalismo es tan etéreo como se propone? ¿Que es incorrecto tomar una opción anti-capitalista a pesar de que vivimos en una realidad configurada de esa manera?

Así como el autor propone volver y redescubrir una noción clásica en las TLL como es la de “proyecto histórico”, la idea de praxis es también digna de reconsiderar para el propósito que dicho estudio sugiere y para responder a las preguntas anteriores. Las TLL han comprendido la praxis como el primer paso en su metodología teológica. El compromiso con el contexto y su situación particular es el marco en y a partir del cual se construye teológicamente la práctica de los y las creyentes.

Tradicionalmente para las TLL dicha noción se circunscribe a ciertos marcos analíticos, generalmente relacionados con el “materialismo histórico” de donde precisamente proviene. Pero la noción de praxis debe ser redefinida a la luz de los nuevos desafíos que el contexto presenta y desde nuevos marcos analíticos complementarios (no excluyentes) a los vigentes. Es así que encuentro útil resignificar la praxis como cotidianeidad, como pasión, como emoción, como duda, como incertidumbre, como momento concreto, como opción. Las distintas lecturas socio-económicas y propuestas de cambio que hemos visto no son solo teorías e ideales. Surgen de y responden a un contexto determinado según necesidades e interrogantes. Esta es la noción existencial intrínseca a toda praxis y a todo marco. Dicha “dimensión existencial” está cargada de ideales, cotidianeidades, experiencias, subjetividades.

¿En qué sentido esta resignificación de la praxis sirve a una mejor síntesis de lo que venimos estudiando? En el hecho de que la vivencia y la experiencia histórica de los/las sujetos/as y de las comunidades debería ser el criterio hermenéutico para analizar, juzgar y determinar los caminos, los marcos, las ideologías y las prácticas que construyen y optan. En este sentido, más allá de que la realidad es plural y compleja (como presenta Petrella), los caminos que se eligen, por más que en ciertos casos parezcan “cerrados”, utópicos, idealistas, bipolares o poco “relistas”, representan la opción de la persona, del grupo o de la comunidad para comprenderse a sí misma y construir su realidad concreta. En muchos casos las propuestas “intermedias” o “pluralistas” pueden ser tan difusas que no responden a la necesidad y al clamor de un grupo (por ejemplo, negarse a hacer una lectura “bipolar” desde una comunidad pobre porque responde a una corriente sociológica “pasada de moda”).

¿Puedo decirle a un “nuevo pobre” (fenómeno común en las economías inestables latinoamericanas representado por familias enteras de clase media y media-alta que se quedan de un día para otro en la calle) que la realidad de opresor/oprimido es una lectura reduccionista, siendo que su propia experiencia vital ha sido justamente esa? Por otra parte, ¿puedo idealizar a los/las pobres cuando es común escuchar de ellos y ellas que “yo mismo, cuando sea patrón/a, voy a pagarle dos mangos a mis empleados para a vivir de arriba”, lo que muestra la complejidad ideológica opresora en la misma subjetividad de los y las pobres?

La opción (término tan difundido por las TLL) es eso: una elección y un compromiso hacia una situación determinada y concreta. ¿Qué marco o juicio analítico puede adjudicarse la validación o anulación de la opción de una persona o una comunidad en búsqueda de su liberación y sentido de vida?

Bibliografía
Beck, Ulrich,
¿Qué es la globalización?, Piados, Buenos Aires, 2004
Gutiérrez, Gustavo, ¿Dónde dormirán los pobres?, CEP, Lima, 2002
Hinkelammert, Franz, Cultura de la esperanza y sociedad sin exclusión, DEI, Costa Rica, 1995
Libanio, Joao Batista, “Teología de la liberación. Nuevas figuras” en Selecciones de teología, 2006, vol. 4, nro. 180
Petrella, Ivan, “Teología de la liberación, capitalismo y democracia: hacia un nuevo proyecto histórico”, Cuadernos de Teología, ISEDET, Buenos Aires, n.019, 2000
Pixley, Jorge, coord., Por un mundo otro. Alternativas al mercado global, CLAI, Quito, 2003
Sung, Jung Mo, Economía: tema ausente en la teología de la liberación, DEI, Costa Rica, 1994

Nicolás Panotto – Nomadismo Contingente

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