Sobre la persistente instrumentalización de las iglesias en las campañas políticas y los esfuerzos para deshacerse de ese estigma

Cuando Jesucristo escogió a sus 12 apóstoles, una de las indicaciones que les dio fue que los enviaba como a “ovejas en medio de lobos” y que por tal motivo, debían ser “astutos como serpientes, y sencillos como las palomas”.

Cerca de dos mil años después desde que se tiene registro de esa frase, la institución creada por los seguidores de Jesús, la institución creada por los seguidores de Jesús, la iglesia, lidia con el dilema de cómo incidir con sus valores en la toma de decisiones del país, para lo cual es necesario ingresar al mundo de la política. Dicha situación puede perfectamente ilustrar la advertencia de Jesús de ser “ovejas en medio de lobos”.

En el caso de El Salvador, líderes litúrgicos de diversas denominaciones del cristianismo, principalmente aquellos que han contado con la plataforma de los medios de comunicación e iglesias  capaces de reunir multitudes, han aprovechado su influencia para influenciar a sus feligreses por cual opción política decantarse en las urnas.

Esta campaña electoral por la presidencia de la República, dicha situación no ha faltado y se ha podido ver a líderes religiosos endosando abiertamente su apoyo a una fórmula presidencial determinada. Uno de los casos más evidentes es el del pastor evangélico Carlos Rivas, de la iglesia Tabernáculo de Avivamiento Internacional.

Rivas mostró su simpatía por el ex presidente Elías Antonio Saca y lo llegó a identificar como una persona que es atractiva dentro del electorado evangélico, incluso antes que este lanzara su candidatura presidencial y formara la coalición Movimiento Unidad.

Recientemente, Rivas y otros pastores externaron su apoyo a Saca, afirmando que dentro del Movimiento Unidad “todos son importantes”.

“Tenemos en común que todos queremos un mejor El Salvador, siglos de injusticia social y económica, décadas de polarización de dos posicionamientos políticos, ideológicos, que han incidido hasta en el diario vivir, evitando que como sociedad y nación encontremos el rumbo adecuado hacia la solución  a los problemas que nos aquejan, empiezan hoy con una tercera opción fiable a ser desmontados”, sostuvo el pastor.

De la misma forma, el candidato presidencial del FMLN, Salvador Sánchez Cerén, anunció recientemente que algunos alcaldes de su partido han creado una oficina de atención a iglesias, la cual recibe peticiones de pastores para la gestión de recursos con los que puedan continuar con sus trabajos.

La Fundación para la Unión de Iglesias Cristianas Salvadoreñas (UNICSAL), fue la beneficiaria de un donativo por parte del FMLN, durante un evento en el que conmemoraban el “día del pastor”, el cual sirvió para que centenares de pastores evangélicos ofrecieran abiertamente su apoyo al candidato Sánchez Cerén.

Para contrarrestar la tentación de que los partidos políticos dejen de ver a las iglesias evangélicas como “banco de votos”, la Alianza Evangélica, organización que alega ser la más grande y representativa de los evangélicos en El Salvador, organizó semanas atrás un conversatorio en el que entregó a los cinco candidatos presidenciales, un compendio de propuestas que van desde el combate a la delincuencia, inversión en educación y crecimiento económico.

Aún cuando consideró que este evento fue un éxito y había declarado de antemano que no se iba a apoyar candidatura alguna, el presidente de la Alianza Evangélica, Jorge Cervantes, consideró que “la terminología litúrgica está presente en todas las campañas, porque estas juegan con las ideas y juegan con el sentimiento del electorado”.

“La instrumentalización se da en liderazgos locales y algunos liderazgos nacionales, porque se considera a estos líderes como aliados en la campaña política”, sostuvo Cervantes, consciente de la realidad de la instrumentalización litúrgica dentro de los evangélicos.

La alta jerarquía de la iglesia católica salvadoreña, también ha adoptado un plan propositivo de cara a la coyuntura electoral, como expresara el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de San Salvador, Monseñor Gregorio Rosa Chávez.

Monseñor Rosa Chávez señaló días atrás que un consejo de obispos buscará reunirse en los primeros días de enero para conformar un plan nacional que trate el tema de la violencia, que según los sondeos de opinión ciudadana, ocupa el primer lugar entre las preocupaciones del salvadoreño.
Según el prelado, esto forma parte de un trabajo en el que se quiere integrar a otros sectores de la sociedad, en respuesta a la tregua entre pandillas que en los últimos días, no ha podido contener el incremento de hechos delictivos cometidos por pandilleros.

“A la iglesia le interesa el proceso, pero como tal no se involucró”, dijo Rosa Chávez, aclarando que la iniciativa del obispo castrense Fabio Colindres de involucrarse como mediador de la tregua, no fue en representación de toda la iglesia católica del país.

Hay otros líderes religiosos, como el obispo de la iglesia anglicana en El Salvador, Martín Barahona, quienes desaprueban la instrumentalización de las iglesias por parte de las fuerzas políticas, pero que no desaprueba orar o “bendecir” a los políticos.

“Si los líderes religiosos hacen eso con todos los partidos, está bien, estamos llamados para bendecir a todos, no solamente a uno”, sostiene.

A juicio de Barahona, la instrumentalización política de las iglesias es mala, porque “Dios y las iglesias son espacios muy privados”, además de considerar que el papel de las iglesias es “propiciar que los feligreses tengan una fe firme y que como consecuencia de su fe, tengan una conducta apropiada”.

El Estado laico como meollo del asunto
Las iglesias unidas por la igualdad son otro contingente de iglesias que presentó propuestas en el marco de la coyuntura electoral. El planteamiento de este consorcio, según definió Martín Díaz, Reverendo de la Iglesia Evangélica Protestante, van encaminadas en un abordaje de derechos humanos y reducción de daños y riesgos en temas como la legalización de ciertas drogas, el aborto terapéutico y el “matrimonio igualitario” (entre personas igualitarias).

Díaz lamenta como los candidatos presidenciales, en aras de congraciarse con las iglesias y ganar votos, reaccionen tempranamente en apoyo a propuestas en contra  de derechos humanos, como el aborto terapéutico y el matrimonio igualitario.

“Me preocupa que se hayan presentado propuestas que atrasan el desarrollo del país. Si viviéramos en un Estado laico, los candidatos no se adelantarían en responder a esas propuestas”, señala.

Para Díaz, se evidencia la falta de un verdadero Estado laico, ya que el pensamiento de las iglesias históricamente ha sido influyente en temas como el aborto, lo cual motiva a los políticos, incluso, a cambiar sus posiciones frente a ciertos temas.

“Las iglesias no están trabajando por un estado laico y eso nos priva de muchas cosas, como el aborto terapéutico, que es un tema de salud pública  y en el cual las iglesias no deberían tener injerencia”, apunta.

La laicidad del Estad salvadoreño está contemplada en los artículos 25 y 82 de la Constitución. El concepto nace desde los albores de las guerras independentistas en América Latina y a consideración de algunos expertos, ese es el motivo por el cual, los escudos de armas de algunos países portan un gorro frigio, como en el caso de El Salvador.

Para la consecución de un verdadero Estado laico, Díaz propone que las iglesias ejerzan su actividad alejada de los partidos políticos y reconoció el cambio de actitud que algunas congregaciones han tomado en torno al involucramiento en la política.

“La única forma que tiene la iglesia para hacer visibles los signos del hijo de Dios es asumiendo su papel en lo político y en lo público y es importante que las iglesias se vayan involucrando”, definió.

 

Fuente: Contra Punto

 

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