¿Es cierto que la mujer que decide abortar se arriesga a quedar traumatizada, perseguida por este recuerdo durante toda su vida? Irene desmonta este mito que pretende volver a controlar el cuerpo de las mujeres.

Una creencia muy extendida es que aquella mujer que toma la decisión de abortar quedará marcada de por vida. Que esta decisión dejará en ella una huella difícil de borrar. Mucha gente que está en contra del aborto voluntario esgrime, como uno de los motivos de su postura, que hay que evitar el trauma que deja tomar esta decisión en la vida de las mujeres. Y esto no sólo lo piensan los autoproclamados -y mal proclamados- “pro-vida”, sino que hay gente que no está en contra de que las mujeres aborten legalmente, que también lo piensa.

Es una idea que he llegado a escuchar muchas veces a lo largo de mi vida: “no tiene que ser una decisión fácil”, “te marca durante toda tu vida”. ¿Pero cuánto hay de verdad en esto? ¿Realmente queda una huella psicológica profunda en las mujeres que han decidido abortar?

Ya en una primera búsqueda en las investigaciones al respecto queda claro que someterse a un aborto voluntario no es por sí mismo traumatizante. En un estudio del 2000, varios investigadores se acercaron a la respuesta de más de cuatrocientas mujeres que se sometieron voluntariamente a un aborto. Los resultados son aplastantes. Nos dicen:

“Los resultados apoyan las conclusiones anteriores de que la angustia psicológica grave después de un aborto es rara. […] La salud mental no disminuyó después del aborto. […]
La mayoría de las mujeres no experimentan problemas psicológicos o arrepentimiento por su aborto dos años después de haber abortado, pero algunas sí. Éstas, tienden a ser mujeres con historia previa de depresión”.1

Y además:

“El porcentaje de mujeres que experimentan depresión clínica dentro de 2 años después del aborto (20%) es igual a la tasa de depresión a nivel nacional entre todas las mujeres de 15 a 35 años de edad (20%)”. 1

Poco más que añadir… Habla por sí solo.

Pero no es tan sólo un estudio aislado que demuestra esto. Dentro del anterior ya indica que había conclusiones previas similares, y en el mismo año, en un artículo que revisa los estudios consistentes al respecto, nos aclara que la APA (American Psychological Association), llega a la conclusión clara y tajante de que:

El aborto, generalmente, es psicológicamente benigno“. 2

Lo que sí se ha demostrado que causa un efecto psicológico negativo en relación al aborto, son determinadas creencias y asuntos sociales. Entre ellos, uno que afecta mucho a las mujeres es el tema legal. Lerne y Guillaume, en un recogido sobre evidencias empíricas sobre la cuestión del aborto en América Latina, dicen:

“Diversos estudios constatan que cuando el aborto se realiza en condiciones seguras y legales y con el apoyo de personas cercanas, sus consecuencias son positivas. Lafaurie et al. (2005) en la encuesta realizada en cuatro países sobre el aborto con medicamentos (México, Perú, Colombia y Ecuador) encuentran que la gran mayoría de las mujeres entrevistadas se sienten aliviadas y tranquilas después de la interrupción de su embarazo. Por el contrario, cuando el aborto es ilegal y se realiza en la clandestinidad, en un ambiente de hostilidad, las consecuencias psicológicas pueden ser muy negativas y se acentúan ante el temor de la denuncia y de la sanción penal o ante situaciones de maltrato por parte de las profesionales de salud o de rechazo por su parte o por personas cercanas para llevar a cabo la interrupción del embarazo”. 3

Es decir, que es bastante más posible que una mujer sufra consecuencias psicológicas graves si las leyes son restrictivas. Si tiene miedo a tomar esta decisión por las consecuencias legales que pueda traer, por miedo a ir a la cárcel; si siente que no puede tomar un decisión libre respecto a su reproducción. El no poder abortar libremente y tener que decidir entre un aborto clandestino -con todos los riesgos sanitarios y legales implicados- o un hijo no deseado, sí que es una decisión realmente delicada. Estos estudios nos hacen llegar a una conclusión sencilla: si el aborto es legal, aparte de proteger la salud física de las mujeres, como indica nuestra doctora, Lola, se protege su salud psicológica.

Más allá de estos estudios, si nos paramos a escuchar a las mujeres que se han sometido a un aborto, las conclusiones a las que llegamos son las mismas: abortar, por sí mismo, no es traumatizante. Todo este discurso que señala el aborto como una decisión grave que una mujer debe tomar, una cruz que llevar de por vida, parece que no se fundamenta en base a las experiencias de las mujeres que se someten a un aborto voluntario. Así pues, parece que la única utilidad y base de este argumento, muy lejos de advertir a las mujeres de un peligro real, esperpetuar el tabú sobre el aborto así como promover los estereotipos de las mujeres y la maternidad. ¿Cómo va a querer abortar una mujer si un hijo es lo que más ansía? ¿Cómo decidir abortar va a ser un acto sin una gran implicación emocional para una mujer?

Porque no todas las mujeres deseamos ser madres, y muchas no desearán serlo si tienen un embarazo no buscado. En este sentido, algo que también puede causar problemas psicológicos en las mujeres y que rara vez se contempla, es el tema tabú de tener hijos no deseados.

“Muchas mujeres a las que les negaron el aborto mostraron un resentimiento continuo que puede durar años, mientras que los niños nacidos cuando se deniega el aborto tienen numerosas y amplias dificultades, en las funciones sociales, interpersonales y laborales que duran por lo menos hasta la temprana edad adulta”. 4

Y:

“Las madres que tienen hijos no deseados muestran mayores niveles de depresión y menores niveles de felicidad”. 5

Esto pone en la palestra un tema este tema tan evitado, a la vez que da otros motivos -nada más y nada menos que la calidad de vida de los hijos e hijas y las madres- para legalizar el aborto y despenalizarlo también socialmente. No puede ser que sigamos pensando que es mejor tener el hijo a pesar de los deseos de la madre. Esto tiene un precio nada fácil de pagar.

Al final, parece que el argumento de lo malo que es psicológicamente para las mujeres abortar, y otros argumentos que estigmatizan el tema, de lo único que tratan es ejercer el control sobre el cuerpo de las mujeres. De decirnos una vez más lo que podemos hacer y lo que no, lo que nos va a traumatizar y lo que no… ¿Y si en vez de dar conclusiones absolutistas nos centramos en lo que cada una quiere hacer con su cuerpo? ¿Y si en vez de juzgar tratamos de hacer el ejercicio de aceptación de que lo que hace cada mujer con su cuerpo, con su útero, le concierne solamente a ella?

Porque en definitiva hay muchos y diversos motivos por los que abortar, y nadie es quién para decir si es un motivo de peso o no. Esto sólo le concierne a la mujer embarazada. Es su cuerpo, es su vida. Y nada ni nadie debe decidir más que ella.

Referencias

1- Major, B., & Catherine, C. et al. (2000). Psychological Responses of Women After First-Trimester Abortion. JAMA Psychiatry, 8, 777-784. Retrieved September 1, 2014, from http://archpsyc.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=481643
2- Adler, N. (2000). Abortion and the Null Hypothesis. Jama Psychiatry, 8, 785-786. Retrieved September 1, 2014, from http://archpsyc.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=481638
3- Lerne, S., & Guillaume, A. (2008, January 1). Las adversas consecuencias de la legislación restrictiva sobre el aborto: Argumentos y evidencias empíricas en la literatura latinoamericana. ALAP, Retrieved September 1, 2014, from http://www.alapop.org/2009/images/DOCSFINAIS_PDF/ALAP_2008_FINAL_197.pdf
4- Dagg, P. (1991, May 1). The psychological sequelae of therapeutic abortion–denied and completed. NCBI, Retrieved September 1, 2014, from http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/2018157
5- Barber, J., Axinn, W., & Thornton, A. (1999, January 1). Unwanted Childbearing, Health, and Mother-Child Relationships. JSTOR, Retrieved September 1, 2014, from http://www.jstor.org/discover/10.2307/2676350?uid=3737952&uid=2&uid=4&sid=21104700681183

Fuente: Proyecto Kahlo

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